✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 748:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Pequeños cristales adornaban la tela, brillando bajo las luces e irradiando elegancia y encanto.
«Este es precioso. Me gustaría probármelo», le dijo a la dependienta.
Con una reverencia cortés, la dependienta cogió el vestido y acompañó a Charlee al probador.
Después de ponerse el vestido, Charlee dio una vuelta delante del espejo. El vestido se ajustaba perfectamente a su figura, realzando su gracia natural. En ese momento, la puerta del probador se abrió sin previo aviso. Bettina entró, envuelta en un vestido rojo fuego que se ceñía a su cuerpo, y sus atrevidos labios rojos hacían que su presencia fuera aún más llamativa.
«Vaya, vaya. Si es la señorita Sullivan. Qué pequeño es el mundo», dijo Bettina con voz cargada de sarcasmo.
Charlee la miró con indiferencia. «Sí, qué coincidencia».
Los ojos de Bettina se posaron en el vestido de Charlee, y una pizca de envidia se dibujó en su rostro.
El vestido color champán le quedaba espectacular a Charlee, era imposible apartar la mirada, algo que claramente molestaba a Bettina.
—Este estilo te queda un poco anticuado —comentó Bettina, colocándose detrás de Charlee y fingiendo ajustarle el dobladillo.
Charlee permaneció en sereno silencio, alisando la tela de su vestido con meticuloso cuidado, como si Bettina no fuera más que un eco lejano en la habitación.
Bettina, con la paciencia a punto de agotarse, se irritaba cada vez más por la tranquila indiferencia de Charlee.
Una mirada maliciosa brilló en sus ojos cuando levantó el pie y pisó con fuerza el dobladillo del vestido de Charlee.
En ese momento, Charlee estaba a punto de marcharse, y el movimiento repentino de Bettina la hizo tropezar, perdiendo el equilibrio momentáneamente y tambaleándose hacia delante, a punto de caer.
Actualizaciones diarias desde ɴσνєʟα𝓼4ƒαɴ.ç◦𝓂 con contenido nuevo
El inconfundible sonido de la tela rasgándose desgarró el aire, seguido de la visión del vestido de alta costura color champán, hecho jirones, dejando un desgarro irregular y hilos colgando como frágiles enredaderas al viento.
Charlee, con el rostro ensombrecido como una nube de tormenta, recuperó el equilibrio justo a tiempo.
Su mirada se posó lentamente en el vestido arruinado, con un destello de rabia bailando detrás de sus rasgos serenos.
Cuando sus ojos se encontraron de nuevo con los de Bettina, eran tan fríos y afilados como fragmentos de hielo.
—Señorita Walsh, ¿qué está tratando de hacer exactamente?
La voz de Charlee era tranquila, pero resonaba con una autoridad tácita.
Por un instante, Bettina sintió una chispa de inquietud bajo la gélida mirada de Charlee, pero rápidamente se enderezó, fingiendo sorpresa con un exagerado grito ahogado.
.
.
.