✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 661:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Charlee estaba sentada en la gran silla de cuero de la oficina, tamborileando con los dedos sobre el escritorio con un ritmo constante.
—Jax está sorprendentemente callado últimamente —murmuró para sí misma, con un tono sarcástico pero teñido de curiosidad.
Un suave golpe en la puerta de la oficina interrumpió sus pensamientos. Mooney entró y se quedó respetuosamente junto a la puerta. —Señorita Sullivan, el señor Harris está aquí.
Charlee arqueó una ceja. —Que pase.
Jax entró con aire respetuoso, en marcado contraste con su actitud anterior, tan enérgica.
Dejó una carpeta sobre el escritorio. —Señorita Sullivan, este es el plan de marketing para el próximo trimestre. Por favor, revíselo.
Charlee abrió la carpeta y hojeó su contenido sin mucho interés.
Sus dedos jugueteaban con un bolígrafo mientras comentaba: «Sr. Harris, ha cambiado mucho últimamente».
Jax evitó su mirada y respondió con tono frío: «Solo hago mi trabajo».
Charlee cerró la carpeta, se recostó en la silla y se frotó las sienes brevemente. Su comportamiento reciente la había inquietado, pero parecía que estaba volviendo a ser el de siempre.
—Puede retirarse —dijo ella.
—Sí, Sra. Sullivan —respondió Jax antes de salir de la habitación.
Charlee lo vio marcharse y dejó escapar un suspiro. Quizás había estado dando demasiada importancia a las cosas.
Cogió el teléfono y marcó un número.
—Hola, Dr. Moore. Pasaré esta tarde para una revisión rutinaria.
Lo nuevo está en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.𝓬𝓸𝓂 disponible 24/7
En el hospital privado, en la sala de espera VIP de obstetricia y ginecología, Charlee estaba sentada hojeando una revista. Su vestido de punto color crema le quedaba muy bien y dejaba ver una ligera curva en su abdomen.
Aunque aún era pronto, el pequeño bulto era visible si se miraba de cerca.
—Señora Sullivan —la llamó una voz familiar.
Charlee levantó la vista y vio que se acercaba Wilma. Los tacones de Wilma repiqueteaban contra el suelo mientras caminaba, y su traje rojo brillante y su maquillaje impecable le daban un aspecto imponente.
—Qué casualidad verte aquí —dijo Wilma con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. Su mirada se posó brevemente en el vientre de Charlee antes de añadir—: ¿No te encuentras bien?
Charlee cerró tranquilamente la revista. La presencia de Wilma en el hospital era inesperada y Charlee no pudo evitar preguntarse cuáles serían sus intenciones.
—Solo una revisión rutinaria —respondió Charlee con tono firme.
.
.
.