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Capítulo 513:
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«¿Qué haces aquí?», preguntó Charlee mientras se acercaba a él. Marc no respondió, solo siguió mirándola fijamente.
Bajo su intensa mirada, Charlee sintió un escalofrío y se ajustó la chaqueta.
De repente, Marc extendió los brazos y la envolvió en un fuerte abrazo. Al principio tensa, Charlee se relajó poco a poco y dejó que su cabeza descansara suavemente contra su pecho. Una suave brisa nocturna le agitó el pelo.
El aroma de Marc, una mezcla de tabaco y colonia amaderada, la envolvió, infundiéndole una reconfortante calma.
Después de un largo momento en sus brazos, Charlee dio un paso atrás lentamente.
—El mes que viene. Por fin podré llevarte a casa —dijo Marc, con su voz grave llena de risa y afecto.
Un ligero rubor tiñó las mejillas de Charlee, que lo miró con reproche juguetón—. Deja de burlarte.
—Nadia… —Charlee se detuvo un momento.
La expresión de Marc cambió sutilmente, frunciendo el ceño como si comprendiera su preocupación.
Con un suspiro, Charlee miró a lo lejos.
—Está sola en Zamdon y eso me preocupa. Además, sigue involucrada con el Grupo Mosaico…
—No te preocupes, Charlee. Haré que alguien la vigile discretamente. Vete a casa y descansa.
Charlee asintió con la cabeza, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el edificio de apartamentos.
Marc la observó hasta que entró en el vestíbulo y luego apartó la mirada. Se recostó contra el coche, sacó un cigarrillo y lo encendió.
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Marc parecía pensativo, con el ceño fruncido por una ligera preocupación. Fumó en silencio durante un rato antes de apagar el cigarrillo y marcharse.
A la mañana siguiente, cuando Charlee estaba a punto de salir, sonó su teléfono y en la pantalla apareció «Tío Roland».
Frunció ligeramente el ceño y descolgó.
—Hola, tío Roland.
—Charlee, te vas a casar pronto y sigues enterrada en el trabajo. He enviado a tu tía para que te ayude con los preparativos de la boda. Por favor, no la rechaces. Está todo arreglado. Ya está abajo. —El tono de Roland era firme.
—Está bien, tío Roland —respondió Charlee.
Con un suspiro, colgó el teléfono y se sintió invadida por una ola de impotencia. Desde el principio, su compromiso con Marc había estado plagado de complicaciones. Ahora, incluso la simple tarea de elegir los elementos esenciales para la boda parecía ser otro obstáculo.
Charlee se acercó a la amplia ventana y miró hacia la bulliciosa calle.
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