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Capítulo 495:
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—Me he encargado de los rumores que circulan por Internet —anunció Marc con tono tranquilo y seguro mientras arrancaba el motor.
Charlee asintió con expresión serena. Los rumores que circulaban sobre ellos eran más molestos que alarmantes. Al ver su actitud serena, Marc extendió la mano y le tomó suavemente la mano que ella tenía apoyada en el regazo.
—No te preocupes, lo tengo todo bajo control —le aseguró con un apretón firme pero reconfortante.
Un cosquilleo de emoción recorrió el corazón de Charlee al sentir su contacto.
El coche se deslizó hacia delante, integrándose a la perfección en el tráfico de la amplia carretera, con una tranquilidad serena resonando a su alrededor. Cuando llegaron a las grandes puertas de la residencia Harris, la noche había envuelto por completo el paisaje en su manto aterciopelado.
Las luces resaltaban la majestuosa belleza de la mansión. Cuando Charlee salió del coche, Jax salió por la puerta principal de la mansión, vestido con un traje informal y con una sonrisa pícara.
—Vaya, ¿no es la propia señorita Sullivan? —dijo Jax con tono burlón, con la voz cargada de sarcasmo. Se acercó a Charlee, observando su aspecto—. Estás tan guapa como siempre. Es sorprendente ver a alguien tan desvergonzado, haciendo malabarismos con dos…
Charlee le devolvió la mirada con indiferencia, optando por ignorar sus provocaciones.
Sin inmutarse, Jax continuó: —¿Así que los rumores dicen que has estado coqueteando con un nuevo hombre misterioso? Incluso te has dejado ver en una tienda de novias, ¿eh?
—Mi vida personal no es asunto tuyo.
Justo cuando Jax abrió la boca para responder, una voz gélida lo interrumpió.
—Jax.
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Marc apareció, colocándose protectivamente detrás de Charlee. Con un elegante traje negro hecho a medida, la presencia de Marc era imponente, y sus ojos severos transmitían un claro mensaje de autoridad.
La sonrisa despreocupada de Jax se congeló al instante. Cuando se giró y cruzó la mirada con Marc, su sonrisa se disipó y se convirtió en una expresión de puro terror.
¿Qué hacía Marc allí?
Jax estaba tan absorto en sus burlas que no se había dado cuenta de la llegada de Marc.
Por dentro, maldijo su mala suerte. Marc, su intimidante primo mayor, era la última persona con la que quería enfrentarse, pero parecía que el destino se había confabulado en su contra ese día.
Con las rodillas temblorosas, Jax tragó saliva y esbozó una sonrisa forzada mientras tartamudeaba: —M-Marc…
La intensa mirada de Marc le resultaba opresiva. —¿No hay nada más interesante que puedas estar haciendo?
Jax temblaba y negaba con la cabeza frenéticamente. —¡No, no! ¡Me voy ahora mismo!
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