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Capítulo 434:
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Charlee la miró en silencio durante un largo momento antes de suspirar suavemente: «Nadia, ¿y tu salud?».
«Estoy bien», intervino Nadia con firmeza. «Ahora estoy mucho mejor. Además, quedarme en casa solo me da demasiado tiempo para pensar demasiado. Trabajar me ayudará a mantenerme concentrada y me recordará que todavía tengo algo que ofrecer».
Charlee dudó, pero finalmente asintió. «Está bien. Si eso es lo que quieres, lo arreglaré».
Las lágrimas brotaron de los ojos de Nadia mientras abrazaba con fuerza a Charlee, y sus sollozos silenciosos transmitían tanto alivio como determinación.
A la mañana siguiente, Charlee se vistió con un elegante traje color crema, y su elegante figura irradiaba confianza.
A su lado, Nadia llevaba un vestido azul claro y parecía más serena y animada que el día anterior.
—Vamos, Nadia —dijo Charlee.
Nadia asintió y siguió a Charlee hacia la puerta.
Cuando llegaron al edificio del Grupo Sullivan, el murmullo comenzó en cuanto cruzaron las puertas. Los comentarios susurrados flotaban en el aire como invitados indeseados.
«¿No es esa la falsa heredera de la familia Jensen? ¿Qué hace aquí?».
«No puede ser, ¿por qué está en el Grupo Sullivan?».
«He oído que la familia Jensen está en ruinas. ¿Quizás está buscando refugio con la Sra. Sullivan?».
Nadia se tensó, el peso de las miradas y los murmullos la oprimían. Instintivamente, se aferró al brazo de Charlee, apretándolo con fuerza.
Charlee sintió el temblor en la mano de Nadia y se volvió, su mirada tranquila pero penetrante acalló las conversaciones a su alrededor. Su voz, aunque suave, transmitía una autoridad inconfundible.
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«Concéntrense en su trabajo, no en chismes», dijo, y sus palabras atravesaron la sala como una navaja.
La sala quedó en un silencio inquietante bajo la mirada penetrante de Charlee; todos apartaron la vista, fingiendo estar absortos en sus tareas para evitar su escrutinio.
Charlee condujo a Nadia a través del mar de escritorios, sintiendo el peso de las miradas curiosas en sus espaldas hasta llegar a su oficina.
Una vez dentro, Charlee le indicó a Nadia que tomara asiento en el escritorio que le había asignado.
«Nadia, tómate un momento para familiarizarte con el entorno. Si tienes alguna pregunta, estoy aquí para ayudarte —le ofreció Charlee, suavizando la voz para calmar los evidentes nervios de Nadia.
Nadia asintió con la cabeza, su voz apenas audible. «De acuerdo, gracias, Charlee».
Los ojos de Charlee se posaron en Nadia, con el corazón oprimido por una incómoda mezcla de sentimientos.
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