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Capítulo 433:
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Su plan original había sido defender a Shane, dada su historia en común como amigos de la infancia.
Pero al ver la mirada fría e inflexible de Charlee, se dio cuenta de que cualquier intento de interceder sería inútil, si no contraproducente.
Marc luchó con sus pensamientos, mientras el silencio se prolongaba, antes de cambiar abruptamente de táctica.
Su sonrisa se desvaneció, sustituida por una expresión tormentosa. Se puso de pie de un salto, con la voz teñida de ira justificada. —¡Ese sinvergüenza de Shane! ¿Cómo se atreve a tratar así a Nadia? ¡Es imperdonable!
Empezó a dar vueltas, con la indignación desbordándose como una olla que hierve demasiado tiempo. —¡Siempre supe que sus supuestos sentimientos por Nadia eran superficiales! ¡No se la merece!
Charlee arqueó una ceja, con una sombra de duda en su expresión mientras observaba el repentino cambio teatral de Marc.
Sin inmutarse, Marc siguió adelante, aparentemente ajeno a su escepticismo. —¡Charlee, no te preocupes! Me encargaré personalmente de que Shane reciba su merecido.
Charlee permaneció en silencio, con la mirada fija en la actuación de Marc. Al darse cuenta de que ella no lo había rechazado de plano, Marc sintió una oleada de alivio. Quizás su apuesta había funcionado después de todo.
Se acercó a ella con cautela y le tomó la mano con una mezcla de ternura y determinación. —Charlee, sé que sigues molesta por lo que le pasó a Nadia. Te prometo que lo arreglaré.
Charlee curvó ligeramente los dedos, pero no se apartó.
Más tarde, esa noche, Charlee abrió la puerta de su casa y encontró a Nadia acurrucada en el sofá.
La televisión parpadeaba con colores apagados, proyectando un caleidoscopio de sombras sobre el pálido rostro de Nadia.
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Charlee sintió un nudo en el corazón. Se dio cuenta de que Nadia no era ella misma. Se quitó el abrigo y se sentó a su lado, acariciándole suavemente el hombro. —¿Nadia?
Nadia levantó la cabeza, con los ojos rojos e hinchados que delataban el cansancio grabado en su rostro.
Esbozó una débil sonrisa. —Charlee, has vuelto.
—¿Qué te preocupa? Pareces muy distante —dijo Charlee en voz baja, cogiendo el mando a distancia para apagar la televisión y dejando la habitación en un silencio solo roto por su suave respiración.
Nadia dudó, mordiéndose el labio antes de hablar finalmente. —Charlee, quiero… Quiero trabajar en el Grupo Sullivan.
Charlee parpadeó, tomada por sorpresa. Sabía que Nadia nunca había mostrado interés en el mundo de los negocios, ya que prefería un estilo de vida más libre e independiente. Este cambio repentino la desconcertó.
Sintiendo la sorpresa de Charlee, Nadia se apresuró a añadir: «Quiero ayudarte. Sé lo estresada que has estado últimamente y quiero compartir parte de esa carga».
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