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Capítulo 418:
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Pero cuando se dio la vuelta, la expresión de Liam se ensombreció. Extendió la mano y la agarró de la muñeca con repentina ferocidad.
—¡Charlee! ¡Estamos hechos el uno para el otro! ¿Por qué no lo ves?
El dolor atravesó el brazo de Charlee mientras luchaba por liberarse.
—¡Suéltame! —gritó, con la voz temblorosa por la ira y la indignación. Sin embargo, Liam la sujetó con fuerza, sin ceder, con los ojos desorbitados.
—¡No! ¡No te soltaré! ¡Eres mía, Charlee, y de nadie más!
Antes de que la tensión pudiera aumentar aún más, una voz autoritaria cortó el aire como una espada.
—Déjala ir.
El corazón de Charlee dio un vuelco.
Esa voz… era inconfundible.
Liam se quedó paralizado, girando lentamente la cabeza hacia la entrada del restaurante.
Allí, erguido y resuelto, estaba Marc.
Envuelto en un elegante traje negro, Marc irradiaba una presencia imponente, y su porte denotaba autoridad y refinamiento.
Mientras avanzaba con pasos medidos y deliberados, una tormenta de emociones se desató en el interior de Charlee.
La mirada de Marc se fijó en la mano de Liam, que aún agarraba la muñeca de Charlee.
Un escalofrío recorrió la espalda de Liam.
Sabía muy bien quién era Marc: su reputación en el mundo de los negocios era la de un rey cuyo dominio era absoluto.
El instinto de Liam fue soltar a Charlee, pero su orgullo lo detuvo por un instante.
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Esa vacilación fue todo lo que Marc necesitó. Con un movimiento rápido, Marc agarró la muñeca de Liam y la torció con fuerza precisa.
—¡Ah! —gritó Liam, el dolor obligándole a soltar a Charlee.
Marc se interpuso entre ellos, protegiendo a Charlee detrás de él como una fortaleza. —Vete —ordenó, con una voz tan fría que helaba el aire.
Liam dudó, su confianza se desmoronaba bajo la mirada penetrante de Marc.
—No voy a repetirlo. Vete. O mañana, el Grupo Todd no será más que un recuerdo en el mundo de los negocios de Jurgh.
Aterrorizado, Liam retrocedió tambaleándose, agarrándose la muñeca dolorida.
Sin decir una palabra más, se retiró, con su bravuconería anterior hecha añicos.
Solo cuando Liam desapareció de su vista, Marc se volvió hacia Charlee.
—Llegas tarde, Marc —dijo Charlee en voz baja, con una leve sonrisa en los labios.
Un destello de calidez derritió la gélida determinación de los ojos de Marc.
Extendió la mano y le apartó un mechón de pelo detrás de la oreja, con un gesto tierno y prolongado.
—Lo siento —murmuró con una rareza inusual en su voz—. No quería que te enfrentaras a él sola.
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