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Capítulo 1109:
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«¡Mi marido trabajaba sin descanso para el Grupo Sullivan! ¿Qué derecho tenéis a llevárselo? ¡Sois unos tiranos corporativos sin corazón, que explotáis a los trabajadores y los descartáis como basura!», acusó con vehemencia la esposa de Deandre, tratando de taparse.
Charlee se burló.
«¿De verdad estás aquí por Deandre? ¿O es porque te han congelado la cuenta bancaria y ahora estás desesperada porque el dinero ha dejado de fluir?».
Sus palabras sonaron como una bofetada.
Los rostros de la familia de Deandre se ensombrecieron al instante. Así que todo este alboroto era por dinero.
Dos millones: ese era su verdadero objetivo.
Expuestos ante todos, su furia estalló.
—¡Sí! ¡Queremos el dinero! —gritó la esposa de Deandre sin vergüenza—. ¡Deandre es el sustento de nuestra familia! Con él encerrado, ¿cómo vamos a sobrevivir? ¡El Grupo Sullivan debe compensarnos: dos millones o no nos iremos!
Expuso sus demandas sin tapujos, dispuesta a arriesgarlo todo por dinero. Charlee la miró con repugnancia.
—¿Dos millones? No tienes vergüenza. ¿Acaso no entiendes por qué arrestaron a Deandre? Derribó ilegalmente un muro de carga y provocó el derrumbe del edificio. ¡Ha muerto gente por su culpa! ¿Y te atreves a hablarme de dinero? Pero está bien, si es dinero lo que quieres, empecemos por esto: ¿quién te ha enviado aquí? —La voz de Charlee era gélida.
La esposa de Deandre se puso rígida, tomada por sorpresa.
—¡Nadie! ¡Hemos venido por nuestra cuenta!
—¡Mentira! —gritó Charlee, con una presencia sofocante—. ¿Me crees tan ingenua? ¿Esperas que me crea que has venido aquí sola, a la puerta del Grupo Sullivan?
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El peso de su mirada los aplastó. Algunos se movieron incómodos, su bravuconería se desmoronaba.
—Te lo preguntaré por última vez: ¿quién os ha enviado? Si seguís mintiendo, preparaos para pudriros en la cárcel.
La esposa de Deandre abrió la boca, pero Charlee la interrumpió.
—¡Basta! —Señaló la pintura salpicada por todo su cuerpo, con una expresión mortalmente tranquila—. Esta pintura es vandalismo. Los gritos son acoso y difamación. Lo denunciaré todo a la policía. Ellos decidirán cómo trataros.
La familia de Deandre se quedó paralizada, atónita ante sus palabras. ¿De verdad Deandre había provocado ese colapso?
No. Imposible.
Se convencieron de que estaba mintiendo, que solo intentaba evitar pagarles.
La esposa de Deandre se tiró al suelo, llorando, con la esperanza de causar una escena.
Sin embargo, Charlee no se inmutó. Sin dudarlo, ordenó a alguien que llamara a la policía.
Se desató el caos cuando los alborotadores intentaron huir, pero los guardias fueron más rápidos. Uno por uno, fueron capturados y reducidos.
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