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Capítulo 1088:
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Bettina trastabilló hacia atrás, a punto de perder el equilibrio. Instintivamente, se protegió el estómago.
Lo miró boquiabierta, atónita, incapaz de comprender el cambio tan brusco en su actitud.
—Marc, tú…
Sus ojos se enrojecieron por la incredulidad y el dolor.
¿Qué tenía Charlee que ella no tenía?
¿Por qué no podía compararse con esa horrible mujer a los ojos de él?
Marc la ignoró por completo. Tenía que salir de allí, ahora mismo, antes de que fuera demasiado tarde.
No estaba dispuesto a permitir que Charlee volviera a sufrir por su culpa.
Obligando a su cuerpo entumecido a moverse, se tambaleó hacia la salida de la villa.
Bettina entró en pánico y corrió tras él.
—Marc, ¿adónde vas? ¡Espérame!
Marc se metió en el coche, reprimiendo a duras penas el caos que se desataba en su interior, y arrancó el motor. En su prisa, ni siquiera se dio cuenta de que el teléfono se le había caído del bolsillo y había aterrizado en el suelo.
Bettina llegó un segundo demasiado tarde.
El coche desapareció en la distancia y lágrimas calientes rodaron por sus mejillas.
¿Por qué, después de todo lo que había hecho, seguía sin poder conquistar su corazón?
Llevaba tres años al lado de Marc, ¡y su corazón seguía perteneciendo a esa mujer! Apretó los puños.
Una chispa de determinación despiadada brilló en los ojos de Bettina. Justo cuando estaba a punto de darse la vuelta, algo llamó su atención. Un teléfono.
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¿El teléfono de Marc?
Lo recogió, la pantalla estaba rota, pero aún funcionaba.
Cuando vio el primer contacto de su WhatsApp, llamado Charlee, apretó el teléfono con fuerza y sus uñas se clavaron en la palma de la mano. La rabia hervía en sus venas. Apretó los dientes y abrió el chat. Los mensajes cariñosos que le devolvían la mirada hicieron que la envidia se apoderara de su pecho, ardiente e implacable.
Si ella no podía ser feliz, Charlee tampoco lo sería. Sin dudarlo, sacó su propio teléfono y marcó un número.
—Hola, necesito que me edites una foto. Ahora mismo.
Después de una tarde larga y agotadora, Charlee estaba a punto de recoger y dirigirse al salón cuando su teléfono se iluminó de repente.
Desbloqueó rápidamente el teléfono, pero se le cortó la respiración al ver un mensaje de Marc.
Era una imagen de él y Bettina abrazados íntimamente.
La sonrisa desapareció de sus labios.
Su mente se quedó en blanco. No podía dejar de temblar.
Marc… ¿y Bettina?
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