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Capítulo 1080:
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Con un juguetón golpecito en la nariz, él la miró a los ojos, con una cálida expresión.
Charlee soltó una risita y se puso de puntillas para darle un rápido beso en los labios.
«Está bien, te lo dejo a ti».
Después de una comida sencilla, se refrescaron y se retiraron al dormitorio. La suave luz de la lámpara de la mesilla bañaba la habitación con un cálido tono dorado.
Charlee se tumbó junto a Marc, con la mirada fija en su rostro.
A la tenue luz, sus rasgos afilados parecían aún más llamativos.
Su expresión era relajada, igual que tres años atrás.
Su corazón se aceleró.
La indecisión se reflejó en su rostro antes de que finalmente reuniera el valor para hacer la pregunta que llevaba tanto tiempo rondando en su mente. «Marc… ¿has recuperado la memoria?».
Marc no dudó. La atrajo hacia sí y la abrazó con fuerza, como si quisiera fundirla con él.
«Nunca he cambiado». Su voz era profunda, firme. «Aunque hubiera perdido la memoria, en cuanto te vi… mi corazón recordó».
Algo en su pecho se relajó. Una sensación de calidez y tranquilidad se apoderó de ella.
Charlee tarareó suavemente, esbozando una sonrisa pícara.
«Eres muy bueno con las palabras».
Se cubrió con la manta y dejó escapar un pequeño suspiro de satisfacción, lista para dormir.
Pero antes de que pudiera cerrar los ojos, Marc se giró de repente y la apretó contra él.
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Un beso apasionado descendió sobre sus labios.
Por un momento, Charlee se vio sorprendida. Luego, lentamente, cerró los ojos y rodeó su cuello con los brazos mientras le devolvía el beso con el mismo fervor.
Poco a poco, sus ropas fueron cayendo. Los latidos de sus corazones se aceleraron.
La mañana siguiente llegó en silencio.
La habitación aún estaba impregnada del calor residual de la pasión de la noche anterior.
Marc fue el primero en despertarse. Se volvió hacia Charlee, que aún dormía profundamente a su lado, y le dio un tierno beso en la frente.
Con cuidado, se levantó de la cama y bajó las escaleras para preparar el desayuno.
Cuando Charlee se despertó y se unió a él, la mesa ya estaba puesta.
—Buenos días, Charlee —la saludó Marc con una cálida sonrisa.
Ella le devolvió el saludo con dulzura. —Buenos días.
Después del desayuno, Marc llevó a Charlee al Sullivan Group.
—Por cierto —dijo Charlee, volviéndose hacia él—, he quedado con Liam esta noche.
Marc asintió con la cabeza, con expresión impenetrable. —Iré contigo. —Su voz era firme, pero sus ojos eran penetrantes.
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