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Capítulo 1054:
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Bettina contuvo el aliento.
Conocía ese anillo.
Era el anillo de compromiso que Marc le había dado a Charlee.
¿Por qué seguía allí?
Marc apretó el anillo en su puño y se dio la vuelta para marcharse.
—¡No! ¡Detente! —exclamó Bettina, corriendo para bloquearle el paso, con voz histérica—. ¿Qué estás haciendo? ¿Adónde vas? ¿Para quién es ese anillo? Estaba entrando en espiral.
No podía dejarlo irse, no así.
Marc frunció el ceño y la miró con una indiferencia tan marcada que parecía un cuchillo.
—Bettina, el compromiso se ha roto.
Su cuerpo se tensó. Se le cortó la respiración. —¿Qué… acabas de decir? El tono de Marc siguió siendo tranquilo, casi indiferente. —Le pagaré a la familia Walsh por salvarme la vida. Me aseguraré de que tu familia prospere. Pero la única persona a la que amo es Charlee.
Hizo una pausa y luego añadió con tranquila determinación: —Desde el principio, solo ha sido ella.
Bettina retrocedió tambaleándose y apretó los puños.
No.
No podía estar pasando.
Todo lo que había sacrificado, todo lo que había hecho… ¿Era eso todo lo que le quedaba?
Marc la pasó por delante y se dirigió hacia la puerta.
—¡No! ¡No puedes irte!
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El pánico de Bettina se convirtió en desesperación.
Se abalanzó hacia él, aferrándose a él por detrás, con la voz quebrada. —¡Marc, no lo hagas! ¡Soy tu prometida! ¡Estamos a punto de casarnos! ¡Me lo prometiste, lo juraste! Su agarre era feroz, casi frenético.
Marc apretó la mandíbula.
Intentó separarla, pero ella se aferraba a él con una desesperación que le impedía escapar.
—Bettina, suéltame.
Su voz se apagó, ahora más fría, teñida de irritación.
—¡No te soltaré! ¡Aunque muera, no lo haré!
Las emociones de Bettina se dispararon. En el fragor de la lucha, aplicó demasiada fuerza y Marc cayó rodando por las escaleras. Aterrizó con un fuerte golpe y quedó inmóvil en el suelo.
Bettina se quedó paralizada en lo alto de las escaleras, mirando su cuerpo inmóvil, con la mente en blanco.
La mancha carmesí que se extendía por el suelo inmaculado era espantosa.
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