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Capítulo 725:
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Más tarde, una vez en casa, Monique se puso manos a la obra con el trabajo de edición. La emoción bullía bajo la superficie: Star Wish Investments pronto realizaría una retransmisión en directo conjunta con Genie TV para anunciar los últimos resultados de su proyecto benéfico.
El evento sería importante, ya que Alden, el director de Star Wish Investments, tenía previsto aparecer en pantalla.
Como principal enlace con los medios de comunicación, Monique sentía la presión de ofrecer una cobertura impecable.
Su ordenador portátil brillaba en la penumbra de la habitación mientras clasificaba y recortaba horas de entrevistas que su equipo había grabado en la calle.
Los clips captaban opiniones sinceras de personas de todos los ámbitos de la vida, que valoraban el progreso del proyecto benéfico. Muchas de las preguntas eran incisivas y directas, pero eso era precisamente lo que los espectadores esperaban que los medios de comunicación preguntaran en su nombre.
Alden había prometido total transparencia. Star Wish Investments estaba dispuesta a afrontar todas las preguntas sin eludir ni siquiera las más difíciles. Absorta en su trabajo, Monique no se dio cuenta de que Bonnie se había acercado sigilosamente por detrás, sosteniendo en silencio un vaso de leche.
Pasaron varios minutos antes de que Bonnie finalmente dijera: «Cariño, llevo un rato aquí. No me atrevía a interrumpir tu concentración».
La primera reacción de Monique fue cerrar de golpe su ordenador portátil.
Había firmado un acuerdo de confidencialidad con Star Wish Investments en nombre de Genie TV. Hasta que la información se hiciera pública oficialmente, tenía estrictamente prohibido revelar nada a terceros, ya fueran personas u organizaciones, de ninguna manera.
Al ver la tensión en el rostro de Monique, Bonnie dejó rápidamente la taza de leche y salió de la habitación.
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Mientras caminaba, Bonnie murmuró entre dientes: «A veces soy una vieja tonta. ¿Por qué tuve que entrometerme y asustar así a mi querida niña?».
Se volvió y dijo: «Debes de estar agotada, cariño. Me he asegurado de que la leche esté bien calentita para ti, tómala antes de que se enfríe».
Aunque Monique había comido mucho en la cena y no le apetecía leche, la culpa que le provocaba el gesto anterior de Bonnie no le dejó otra opción. Se obligó a terminársela hasta la última gota.
Tenía intención de pasar la noche en vela para prepararse para la retransmisión en directo que tendría lugar en solo dos días.
Pero, nada más empezar a trabajar, se desplomó hacia delante y se quedó dormida sobre su ordenador portátil.
Cuando Monique finalmente despertó, se encontró con la oscuridad: ya era medianoche.
El pánico se apoderó de ella al revisar su ordenador portátil, pero se sintió aliviada al ver que todos los archivos estaban intactos.
Frotándose las sienes doloridas, trató de recordar el momento en que se había quedado dormida.
Estaba cansada, claro, pero nunca había perdido el conocimiento por completo.
La duda comenzó a invadir sus pensamientos.
Moviéndose en silencio, Monique fue de puntillas hasta el dormitorio y echó un vistazo a Bonnie, que ya dormía profundamente.
No parecía haber nada fuera de lo normal.
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