✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 304:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¿Te acuerdas de este pétalo de rosa? Es del primer ramo de rosas amarillas que me regalaste. No podía soportar verlo marchitarse, así que sequé un pétalo y lo convertí en un marcapáginas. Lo llevo conmigo desde entonces».
Luego levantó la muñeca, dejando que la luz se reflejara en una pulsera de jade. «Y esta me la dio tu abuela. Es preciosa, ¿verdad?».
Alden no dijo nada, pero la sorpresa en sus ojos se hizo más profunda.
Helena continuó, mostrando un recuerdo tras otro, cada uno de ellos vinculado a un objeto que había guardado en silencio.
Alden fijó la mirada en los pequeños y preciados recuerdos que ella tenía en las manos, y su corazón comenzó a latir con fuerza, mientras un dolor sordo se formaba detrás de las sienes.
Era como si los recuerdos de los últimos dos años estuvieran atrapados, arañando su mente, desesperados por escapar.
Helena, que en su día había perdido la memoria, sabía exactamente por lo que estaba pasando.
Tratando de salvar la distancia, habló en voz baja, guiándolo hacia adelante. —¿Todavía recuerdas a Nyno?
—¡No menciones a Nyno!
Alden, todavía confuso y desorientado, se enfureció al oír ese nombre. La furia se encendió en sus ojos. —¿Cómo sabes de Nyno? ¿Quién te lo dijo? ¿Dorian? ¿O Leonino?
Helena lo miró sin mostrar ningún atisbo de miedo, con los ojos fijos y luminosos. —Son tus mejores amigos, Alden. Aunque yo me lleve bien con ellos, nunca traicionarían tu confianza. —Su voz era suave, pero firme, y cada palabra sonaba con una autoridad tranquila.
Esos ojos profundos y oscuros lo atrajeron, cautivando su atención con un poder casi hipnótico.
novelas4fan.com tiene: ɴσνєℓα𝓼𝟜ƒα𝓷.𝒸ø𝓂 sin censura
Por un momento, Alden se perdió en su mirada, y su habitual compostura fría se desvaneció.
Recuerdos largamente enterrados comenzaron a agitarse, emergiendo de las sombras de su mente. Su expresión, normalmente fría y afilada, se volvió vacía y desenfocada, como si hubiera sido arrastrado a otro mundo completamente diferente.
Helena, que en su día había luchado contra la amnesia, había aprendido innumerables trucos de Valeria para recuperar recuerdos olvidados.
—Alden, tú fuiste quien me habló de Nyno —dijo ella, con una confianza tranquila pero absoluta.
Alden entrecerró los ojos y una mirada de confusión se dibujó en su rostro mientras balbuceaba: «No, eso es imposible… Absolutamente imposible».
La voz de Helena fluyó, suave y tranquilizadora, llevándolo de vuelta a la verdad. «¿De verdad? Entonces dime, ¿en quién más confiarías para hablar de Nyno? ¿Ya la has encontrado? ¿Cómo está?».
Sus palabras tranquilas y delicadas parecían deshacer los nudos en la mente de Alden. Mientras Alden la miraba fijamente, su visión se nubló: sus rasgos delicados parecían fundirse con el vago recuerdo de Nyno, la niña que rondaba sus sueños.
«Nyno… —susurró, casi en trance. Lentamente, como atraído por un instinto olvidado, levantó la mano, deseando acariciar su mejilla y confirmar que era real.
.
.
.