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Capítulo 1266:
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«No hay por qué ponerse tan nerviosa», dijo Orson con una leve sonrisa, y, de repente, la tensión en el aire pareció desvanecerse. Alissa sintió cómo se aflojaba un pequeño nudo de ansiedad en su pecho.
«Eres mi nieta, Alissa. La sangre nos une, sin importar la tormenta».
«Abuelo, la familia Welch pende de un hilo en este momento. Me temo que tú eres el único que puede sacarnos del abismo», espetó Alissa, haciéndose eco de la urgente súplica de Mateo.
La sonrisa de Orson se desvaneció como una máscara y entrecerró los ojos mientras daba otro sorbo lento al café. «¿Es idea tuya o de Mateo?».
Alissa parpadeó, sorprendida por la pregunta. «Es de papá», respondió con sinceridad.
«¿Y tú qué opinas?», preguntó Orson, clavando la mirada en ella. «¿Quieres que intervenga y salve a la familia Welch?».
El corazón de Alissa dio un vuelco. La pregunta quedó suspendida en el aire, cargada de significado, mientras la confusión se reflejaba en sus ojos. «Abuelo, yo…».
«Piénsalo bien», la interrumpió Orson, levantando la mano en un gesto casual que la silenció.
Sus ojos volvieron al estanque, y el momento se tensó como la calma antes de una tormenta. «Dame una respuesta cuando estés segura».
La mente de Alissa se aceleró y frunció el ceño mientras trataba de entender sus palabras. La familia Welch estaba al borde de la ruina. ¿Quién de ellos no querría salvar este legado que se desmoronaba?
Sin embargo, en lo más profundo de su ser, Alissa no podía evitar preguntarse: ¿realmente quería salvarlo?
Afuera, la ansiedad de Mateo crecía con cada minuto que pasaba. Habían transcurrido treinta minutos desde que Alissa entró y no se había dicho ni una sola palabra.
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Ni siquiera había indicios de progreso. No tenía ni idea de si Alissa había logrado convencer a Orson o si siquiera lo estaba intentando.
—Papá, ¿y ahora qué? —La voz de Calvin rompió el silencio, teñida de creciente preocupación—. ¿Vamos a quedarnos aquí esperando?
—¿Qué otra opción tenemos? —Mateo soltó una risa fría y amarga, con un tono de resignación en la voz—. Papá es nuestro último salvavidas. Si no conseguimos recuperar su confianza, la familia Welch puede prepararse para la quiebra.
La quiebra sería el menor de sus problemas. Las deudas en las que se estaban ahogando tenían el poder de destruirlos por completo.
Calvin sabía muy bien lo grave que era la situación y, con cada momento que pasaba, su ansiedad no hacía más que aumentar.
Orson era el guardián de todas las conexiones cruciales que tenían, y esos poderosos solo actuarían si él lo ordenaba. Si decidía permanecer en silencio, verían cómo la familia Welch se desmoronaba sin mover un dedo. No les importaba lo más mínimo la familia Welch en sí, lo que importaba era Orson.
Y lo más importante, con la familia White acercándose, solo Orson tenía la influencia necesaria para convencer a Janice de que se retirara.
En ese momento, otra comitiva se acercó sigilosamente.
El rostro de Mateo se tensó en cuanto la vio, y una ola de tensión recorrió al grupo, como si acabara de llegar un enemigo formidable.
Venían de Cloverhill y, aunque el apellido Welch aún tenía cierto peso, ahora se encontraban en terreno desconocido, en el territorio de otra persona. Su mera presencia era una apuesta arriesgada. Si los descubrían…
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