✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1104:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«El señor Welch lo tiene todo preparado y les espera en la sala privada. Por favor, síganme», dijo un elegante asistente, ofreciendo una sonrisa cortés.
Janice y Aiden permanecieron en silencio mientras caminaban detrás del asistente, pero su sola presencia era sofocante. El peso de su aura lo dejaba claro: no eran personas con las que se pudiera jugar. Con un suave clic, la puerta de la sala privada se abrió.
Dentro, Gilmore y Calvin esperaban sentados.
Gilmore, vestido con ropa sencilla, parecía visiblemente agotado, y su brazo amputado no hacía más que acentuar su aspecto demacrado.
Janice los saludó con una cálida sonrisa. «Disculpen la espera». Aiden, sin embargo, era mucho menos amable. Su mirada fría y escrutadora se clavó en los dos hombres, evaluando si esta reunión era un intento genuino de paz o una amenaza velada.
Calvin le devolvió la sonrisa. «Ha llegado justo a tiempo. Por favor, tome asiento. Nos hemos tomado la libertad de pedir comida. Si algo no es de su agrado, solo tiene que decirlo. Hemos reservado todo el hotel para su comodidad».
Janice se acomodó en su silla, con la mirada oscilando entre los dos hombres. «No esperaba tanta cortesía por parte de la familia Welch. En el pasado, gobernaban Cloverhill sin doblegarse ante nadie». Sus palabras estaban llenas de provocación y burla. «Debo decir que antes me parecían mucho más interesantes. Esta nueva humildad me parece bastante poco inspiradora».
Calvin se tensó, a punto de replicar, pero Gilmore lo detuvo con un sutil gesto.
«Calvin, ve a pedir unos cuantos platos más y una buena botella de vino».
«¡Sí!». Calvin se levantó y se marchó sin decir nada más.
Una vez a solas, Gilmore miró a Janice a los ojos, con voz tranquila y mesurada. —Señorita White, no le haré perder el tiempo. La he llamado aquí por una razón: la paz. Ambos hemos sufrido grandes pérdidas. Si esta guerra continúa, solo nos debilitaremos aún más, dejando que la familia Payne se lleve los beneficios.
Actualizaciones diarias desde ɴσνєℓα𝓼𝟜ƒα𝓷.𝒸ø𝗺 con sorpresas diarias
Janice se mordió la lengua, y su silencio se convirtió en un pesado velo. Levantó su copa con elegancia y saboreó un pequeño sorbo.
Gilmore tuvo que continuar. —Pongamos fin a esta disputa. Cometimos un gran error hace veinte años y estamos dispuestos a enmendarlo.
La mirada de Janice se posó en el tentador banquete que tenía ante sí y, en un repentino capricho, cogió una langosta de la bandeja.
Gilmore frunció el ceño, desconcertado por su extraño gesto. Entonces, con un movimiento rápido de la muñeca, le lanzó la langosta, lo que aumentó su confusión.
—¿Qué significa esto? —preguntó perplejo.
—Puedo detener este conflicto —respondió Janice con frialdad—. Pero primero, devuelve la vida a esta langosta.
El rostro de Gilmore se ensombreció y apretó sutilmente los puños. —Estás exigiendo algo absurdo. Esta langosta está completamente cocida. ¿Cómo podría volver a la vida?
—Entonces, ¿cómo te atreves a proponerme la paz? —replicó Janice.
Golpeó la mesa con fuerza y se levantó bruscamente, con sus penetrantes ojos fijos en Gilmore.
«La familia White, más de cien almas, masacradas sin piedad por los Welch. ¿Y ahora te sientas ahí, con el descaro de hablar de tregua? ¿Acaso crees que los White son tontos a los que se puede pisotear a voluntad?».
.
.
.