✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 591:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Gendry ya estaba negando con la cabeza antes de que ella pudiera terminar. «Ni hablar. Estamos juntos en esto. Quiero que se lo contemos juntos».
La calidez de su voz le provocó una oleada de emoción. De verdad estaba totalmente comprometido.
Gendry soltó un suspiro. «Supongo que eso significa que ahora tengo que dejarte en tu oficina, ¿no?».
Tessa ladeó la cabeza, con una sonrisa pícara en los labios. «¿Qué te hace pensar que quiero volver a mi oficina?».
Él parpadeó. «Entonces, ¿adónde?».
Ella se humedeció los labios, asegurándose de que el gesto resultara sugerente. «¿Te has olvidado de que tenemos asuntos pendientes de esta mañana?».
Una sonrisa lenta y pícara se dibujó en el rostro de Gendry. «¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo?»
Tessa se encogió de hombros. «Llévame a tu piso y lo descubrirás».
El fuego se encendió en sus ojos. Apretó los dedos alrededor del volante antes de girar la llave en el contacto. «Tus deseos son órdenes, cariño».
N𝘂evоs c𝖺𝗽𝗶́𝘁𝗎𝘭𝘰s 𝗌em𝘢𝗻a𝗅е𝘀 𝘦𝗻 n𝗈𝘃el𝗮s𝟰𝘧𝘢n.𝗰𝗼𝘮
El trayecto estuvo cargado de tensión y expectación. Tessa sentía cómo el calor se acumulaba en lo más profundo de su vientre cada vez que miraba la postura tensa de Gendry, la forma en que sus dedos tamborileaban con impaciencia sobre el volante. Se estaba conteniendo, a duras penas.
En cuanto llegaron a su edificio, se apresuraron a entrar en el ascensor. Por suerte, estaban solos. En el momento en que las puertas se cerraron, Tessa lo agarró por el cuello y lo atrajo hacia sí para darle un beso intenso y desesperado.
Gendry gimió, apretándola contra la pared, con las manos agarrándole las caderas. Sus respiraciones se entremezclaban, sus movimientos eran voraces.
El ascensor sonó, indicando que habían llegado a su planta, pero ninguno de los dos se apartó.
Tropezando al dirigirse a su piso, Gendry buscó a tientas las llaves, sin apartar los labios de los de ella ni un instante. En cuanto la puerta se abrió con un clic, apenas lograron entrar antes de arrancarse la ropa el uno al otro.
Se desnudaron mutuamente en un frenesí ardiente, con las manos explorándose y los labios desesperados.
«Dios, te he echado de menos», gimió Tessa cuando su cuerpo quedó por fin desnudo, presionándose contra el de él, igualmente desnudo, sobre la cama. «Te he echado tanto de menos. «
«Yo también te he echado de menos», dijo Gendry con voz ronca. «No sabes cuánto».
«Pues demuéstramelo». Tessa jadeó cuando la dureza de su miembro se frotó contra su centro ansioso. «Demuéstrame cuánto me has echado de menos, Gendry. Hazme el amor».
Y eso fue precisamente lo que hizo, deslizando sus labios por su vientre hasta que volvieron a encontrarse con su centro ansioso. Le arrancó aún más placer con la lengua hasta que ella se estremeció contra su boca.
Y mientras ella aún estaba en la cresta de la ola, él volvió a subir por su cuerpo y se deslizó dentro de ella de un solo y profundo empuje.
«Oh, Dios», gimieron ambos.
Se sentía tan bien. Tan bien y tan jodidamente bien, como volver a casa tras un largo viaje. En Jamaica, cada vez que habían hecho el amor, siempre había estado acompañado de la certeza de que aquello pronto terminaría, pero ahora no había tal sensación. Él era suyo y ella era suya, y de alguna manera eso hacía que aquello fuera aún más exquisito de lo que Tessa jamás hubiera podido imaginar.
.
.
.