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Capítulo 499:
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Ivan bajó la cabeza, el ceño fruncido, buscando en su memoria, pero nada emergió. Estaba seguro de no haber conocido a Simon antes. Y sin embargo, esa sensación de familiaridad persistía, obstinada como una sombra.
Desde que Verena le pidió a Samuel que investigara a Carl, había estado esperando ansiosamente su respuesta.
Ese día en particular, justo cuando llegaba al hospital, su teléfono sonó con una alerta de mensaje.
Después de estacionar, Verena bajó de su auto y rebuscó en su bolsa para sacar el teléfono. La pantalla brilló, revelando un mensaje de Samuel.
Abriéndolo rápidamente, leyó cada palabra con plena atención.
El mensaje de Samuel decía: «Verena, debo admitir que el hombre que querías que investigara es uno de los casos más difíciles que he visto. Después de que Carl salió de tu hospital en Clokron, desapareció en apenas unos meses, casi como si nunca hubiera existido. Busqué por todos los medios y usé todas las herramientas disponibles, pero su trasfondo sigue en blanco. Lo único que pude rastrear fue un puñado de fotos que muestran lugares que visitó antes de desaparecer. No encontré nada más que pudiera ser de ayuda.»
Tres fotos aparecieron al final del mensaje.
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Cada una fue tomada de noche bajo poca iluminación. A juzgar por su silueta y el cabello cayendo sobre sus ojos, Verena apenas podía reconocer a Carl en ellas.
Incluso con esas fotos, no era suficiente para avanzar. Verena apretó los labios y frunció el ceño, la frustración creciendo.
El nombre de Carl resonaba en su mente.
Había entrado en su vida de la nada y se había ido igual de repentinamente.
Bajó la vista y se hundió en sus pensamientos, buscando respuestas.
Si Ivan tenía razón al pensar que Carl mató a Shawna solo para mantenerla alejada de Isaac, entonces su desaparición repentina solo hacía que todo pareciera más sospechoso.
Al levantar la mirada, los ojos de Verena captaron un destello duro. Se le ocurrió que Ivan podría tener razón.
Su mente se llenó de escenas, cada una pasando como una película—
Shawna yaciendo sin vida en la cama, su propio regreso frenético a casa, e Isaac atrapado en un accidente al borde del camino.
Pieza por pieza, el rompecabezas iba tomando forma.
Los dedos de Verena se cerraron con fuerza alrededor de su teléfono. Cuanto más pensaba, más claro quedaba que algo no estaba bien. El accidente de Isaac ya no parecía fortuito. Gritaba a ser algo planeado, algo oscuro.
La furia la aplastó, y golpeó con el puño la pared más cercana del hospital.
Se hizo una promesa silenciosa a sí misma. Llegaría al fondo de esto. Por Shawna, encontraría justicia y expondría a quien hubiera causado el accidente de Isaac. De alguna manera, rastrearía a Carl.
Mientras se dirigía hacia la entrada del hospital, la mente de Verena corría a toda velocidad. Los pensamientos enredados la aplastaban, haciéndola sentir mareada.
Cuando entró al vestíbulo del primer piso, la sala pareció girar a su alrededor. No podía distinguir si era el mundo el que se mecía o su propio cuerpo.
Intentó buscar apoyo, su mano estirándose hacia una columna, pero sus fuerzas la fallaron. Sus rodillas cedieron. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que el problema era su propio cuerpo, no el edificio.
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