✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 239:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Brea fulminó a Wayne con la mirada mientras agregaba: «La verdad es que no he pensado en esto, pero sé que si dejo que el Señor Griffin quede impune, muchas otras mujeres sufrirán en el futuro. Hoy tuve la suerte de haber sido salvada por ti.
Pero, ¿Y esas otras mujeres? Si ese tipo quisiera obligarlas a tener se%o con él, ¿Quién las salvará? ¿También usará el mismo método con ellas?».
«¿Tú qué crees? A juzgar por lo que hizo hoy, supongo que no es la primera vez que hace algo así», comentó Wayne con el ceño fruncido.
Luego extendió una mano y le dio unas palmaditas en el hombro a Brea a la vez que agregaba: «No te preocupes. Le daré una buena lección. El dueño de este hotel es amigo de mi papá, así que le pediré que me muestre todas las grabaciones de las cámaras de vigilancia donde aparece el Señor Griffin. También buscaré pruebas de su acoso se%ual, y lo haré pagar».
«Ese es un buen plan». Habiendo dicho eso, una sonrisa se deslizó por el rostro de Brea, sin embargo, esta solo duró unos cuantos segundos. Después de exhalar un suspiro, dijo: «Pero, mi patrocinio…».
Ante eso, Wayne volvió a extender la mano y, mientras acariciaba la frente de la chica con suavidad, esbozó una sonrisa y dijo: «Por supuesto ajustaré cuentas con él solo después de que su patrocinio termine. No estropearé tu oportunidad de ganar dinero.
Sé que te has esforzado mucho para conseguir ese patrocinio».
Brea no pudo evitar asentir con felicidad, ya que con el plan de Wayne podría exponer al Señor Griffin, pero antes recibiría el patrocinio.
“¡Eres muy inteligente y considerado!».
Al ver a Brea sonreír inocentemente como una adolescente, Wayne no pudo evitar bromear.
“¡Oh, Dios mío! La chica que por lo general tiene una lengua muy afilada acaba de elogiarme. ¡Me siento muy alagado!».
El chico bromeó de dientes para afuera, ya que en el fondo de su corazón estaba muy conmovido.
Como Brea tenía un carácter vengativo, Wayne pensó que querría darle una lección al Señor Griffin solo para vengarse a sí misma. Nunca se imaginó que era porque le preocuparía que ese tipo acosara a otras mujeres en el futuro.
«No seas demasiado arrogante solo porque te elogié. ¿No tienes una estimación clara de ti mismo?», espetó Brea con frialdad.
Para no quedarse atrás, Wayne esbozó una sonrisa y respondió: «Entonces deberías ser tú quien se preocupe por eso».
«Eres un hombre. ¿Qué sería de ti si no discutieras conmigo?».
«Me sentiría muy incómodo».
Wayne y Brea continuaron discutiendo durante un rato más, sin embargo, ninguno de los dos ganó la partida.
Entonces el chico soltó el tobillo de Brea, se puso de pie y dejó el ungüento en la mesita de noche. Luego miró su reloj, y dijo: «Ya es tarde. Iré a descansar. Si necesitas algo, puedes enviarme un mensaje».
Pero cuando estaba a punto de irse, la chica inconscientemente lo detuvo.
“Wayne, yo… tengo miedo. ¿Puedes quedarte un poco más?».
Lo que sucedió esa noche realmente había conmocionado a Brea. Pese a que ya estaba a salvo, aún se sentía un poco asustada.
No sabía qué le estaba pasando, pero sentía que solo podría experimentar una sensación de seguridad mientras Wayne estuviera a su lado.
El chico se sintió un poco sorprendido por la reacción de Brea. Pero un par de segundos después sonrió, y dijo: «Me sorprende que una mujer tan feroz como tú pueda sentir miedo. Ya que me lo pediste con sinceridad, seré lo suficientemente misericordioso para quedarme contigo un rato más».
A Brea le pareció que las palabras de Wayne habían sido un poco desagradables, razón por la cual con enojo dijo: «Si te resulta tan difícil quedarte conmigo, entonces vete. ¡No necesito que me hagas compañía! Puedo quedarme sola. No necesito que estés conmigo».
Brea tuvo la sensación de que había sonado como una chica que estaba enojada con su novio. Pero se dio cuenta de eso hasta que ya había terminado de hablar.
«¿Siempre eres así? ¿Realmente pierdes los estribos tan fácilmente? No es de extrañar que sigas soltera, a pesar de que eres tan hermosa», comentó Wayne suspirando con impotencia. No obstante, había un dejo de cariño en su voz.
«¿Y tú? ¿Crees que eres mejor que yo? A pesar de que sigo soltera, al menos…».
Brea quiso volver a replicar, pero antes de que pudiera terminar sus palabras, Wayne la tomó de la mano, levantó la colcha y la presionó contra la cama a la vez que decía: «Arrópate y duérmete. Me quedaré a cuidarte».
.
.
.