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Capítulo 234:
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Al escuchar eso, Brea sintió una ola de emoción apoderándose de ella. ¡No tenía idea de que ese escándalo generaría tantos beneficios!
No había dudas de que The One Jewelry era una marca muy prestigiosa que le daría mucha notoriedad, y ella había trabajado muy duro para obtener ese patrocinio por sus propios méritos. Originalmente su contrato con ellos tenía una duración de dos años, pero ahora se extendería a cinco con otros beneficios adicionales. No muchas celebridades tenían acceso a un acuerdo como ese.
Por su lado, Wayne, al ver la expresión de felicidad desenfrenada en el rostro de la chica, dijo: «¿Qué dices, querida? ¿Necesitas mi ayuda para enseñarle al Señor Griffin una o dos cositas?».
La joven se quedó reflexionando durante unos minutos antes de tomar una decisión. Después de todo, el Señor Griffin era el gerente de la compañía en la que ella todavía tenía las ganas de trabajar como embajadora, por lo que meterse en una disputa con el anciano quizás no sería tan buena idea. Además, había que tomar en cuenta que cualquier persona haría cosas terribles teniendo la cabeza caliente. Por eso, cuando comenzaron a discutir las cosas no iban nada bien.
Claro, su enojo estaba justificado, pero sabía que por ahora tenía que dejarlo pasar.
Sin embargo, ella no planeaba dejar ir a ese odioso ser humano así de fácil. Como mínimo, tenía que hacerle algo que la hiciera sentir mejor.
Entonces, le dijo a Wayne: «Ya tuve suficiente de esto. De todos modos, todavía soy la embajadora de The One Jewelry. Creo que el Señor Griffin puede recibir mi perdón si aumenta mi pago anual a veinte millones de dólares».
Volteándole los ojos, Wayne replicó: «¿Qué rayos pasa contigo, Brea? No mostraste compasión cuando me golpeaste a mí. ¿Por qué no eres así de dura ahora? ¿De verdad solo quieres dinero? Me tienes a mí para eso… ¿A qué le temes? También tienes mi apoyo. La simple idea de que este b$stardo estuvo a punto de abusar de ti me hace querer matarlo a golpes».
Ante semejante discurso, las mejillas de la chica se habían puesto rojas. No estaba segura de si estaba alucinando o si de verdad podía sentir el afecto de Wayne a través de sus palabras.
¿Qué había querido decir con todo eso? ¿Acaso Wayne sentía algo por ella?
Tragando grueso, la mujer respondió en voz baja: «Este cerdo aprenderá la lección y nunca más intentará hacerme daño, pero las necesidades del negocio son prioridad. Quiero este contrato».
Haciendo una pequeña pausa, Wayne finalmente dijo: «Está bien, si esa es tu decisión».
Incapaz de quedarse quieto, el Señor Griffin trató de hacer el ambiente relajado.
“El dinero no es problema. ¿Les gustaría tomar una copa en la habitación privada?
Como muestra de mi aprecio, compraré un par de botellas más del mejor vino», soltó.
«No, no estoy interesado», escupió Wayne con frialdad, «Brea está asustada. La llevaré a casa para que pueda descansar un poco».
«Para que conste, solo diré esto una vez más: ¡Brea es mi mujer! ¡Si se te ocurre continuar acosándola, te enfrentarás no solo a mí, sino a todo el Grupo Evans!», añadió con rabia.
«No, no, no, señor. Hoy todo fue un malentendido. Nada de esto volverá a suceder», contestó el Señor Griffin de inmediato, agitando las manos repetidamente.
Tenía la intención de disculparse con Brea una vez más, pero ver el enrojecimiento de su rostro lo inquietó.
No fue hasta ese momento que Dilan y su equipo habían aparecido.
“Señor Evans, ¿Qué quiere hacer?», le preguntó a Wayne con respeto.
A su vez, este último no pudo evitar quejarse de que su asistente solo serviría para disturbar sus planes en lugar de llevarlos a cabo. Habría estado muerto mucho tiempo antes de que Dilan llegara a ayudarlo.
«Por favor, Dilan, la próxima vez actúa más rápido. Nunca has podido intervenir a tiempo en las oportunidades que he tenido que pelear. Esta vez llegaste demasiado tarde. Ya no hay nada que hacer aquí».
«Señor, ¿Está en problemas?», insistió Dilan, que como se encontraba en un estado de desconcierto, hizo que sus hombres rodearan al Señor Griffin y a sus guardaespaldas.
“¿Quiénes son ustedes? ¿Han causado problemas al Señor Evans?», gritó.
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