✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 233:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
A pesar de que el Señor Griffin dudaba de las palabras de Wayne, no se atrevía a correr el riesgo. Por esa razón, le dijo a Raul: «Busca en internet para ver si hay alguna noticia sobre ese supuesto matrimonio. Quiero asegurarme de que este muchachito no me está mintiendo».
Tras hacer una rápida búsqueda en su teléfono, Raul se le entregó al Señor Griffin, vacilante.
«No hay nada al respecto, señor, pero parece que Brea realmente está saliendo con el sucesor del Grupo Evans. Las fotos de ellos besándose siguen siendo tendencia hasta este momento».
Al oír eso, Wayne y Brea se miraron atónitos.
Ella había sido la primera en comprender la situación. Claro, esas fotos debieron haber sido tomadas por los reporteros que estaban afuera del hotel Westin cuando ellos tuvieron aquel altercado. Lo que no sabía era que habían sido expuestas a la luz pública.
Ese día se habían besado por accidente, y ninguno de los dos movió un dedo para evitar que las imágenes fueran publicadas.
Sonriendo, Wayne susurró al oído de Brea: «Es bueno que la noticia haya llegado a internet justo a tiempo».
Luego, la sujetó con fuerza por la cintura, volteándose hacia el Señor Griffin.
“¿Será que ya me puedo llevar a mi prometida?», preguntó.
Viendo las fotos con detenimiento para comparar al sujeto de la imagen con el que tenía en frente, el Señor Griffin finalmente comprobó que, en efecto, sí se trataba del joven sucesor del Grupo Evans.
En ese sentido, su expresión cambió de inmediato. Entonces, haciendo una reverencia, dijo: «Señor Evans, me han contado muchas cosas buenas de usted. Siento haber causado este pequeño malentendido. Verá, yo invité a la Señorita Duffy a cenar hoy para hacerme su amigo. No tenía otra intención, y realmente no esperaba que las cosas terminaran así».
Resoplando con frialdad, Wayne replicó: «Guárdate tus excusas baratas para mi padre. Ya sabrás si te cree o no».
Dicho eso, notó que el rostro del Señor Griffin se volvió más sombrío que antes, por lo que comenzó a fabricar historias.
“A propósito, a mi padre le encanta Brea. Está muy emocionado de que ella sea su nuera. Si se entera de lo que le has hecho, ¿Cómo crees que se lo tomará? Probablemente no te dejará salirte con la tuya, ¿Verdad?».
Poniéndose casi de rodillas, el Señor Griffin siguió disculpándose.
“Señor Evans, no me asuste. Vamos, todos somos amigos aquí, espero que pueda perdonarme. Su padre es un hombre muy ocupado. Por favor, no lo moleste con esto. No me gustaría hacerle perder el tiempo».
«Por Dios, ¿Quién se haría amigo de un desgraciado como tú? Prefiero juntarme con algún mendigo de la calle antes que contigo».
Aunque furioso, el Señor Griffin no se atrevió a ofender a Wayne, así que solo pudo sonreír.
«Tiene razón, Señor Evans. No merezco ser su amigo. Usted está muy por encima de mí, yo solo soy su peón».
«Vaya, parece que eres muy bueno para halagarte a ti mismo. Ni siquiera mereces limpiarme los zapatos. ¿Cómo te puedes considerar mi peón?», soltó Wayne con desdén.
Apretando los puños con fuerza, el Señor Griffin siguió sonriendo sin importar cuánto lo humillara Wayne. Seguidamente, giró la cabeza hacia Brea para decir: «Señorita Duffy, lamento lo sucedido el día de hoy. Por favor, perdóneme. Le ruego que me ayude a conseguir también el perdón del Señor Evans. No le diga nada a su suegro sobre esto, ¿Sí? Se lo suplico».
¿Qué clase de persona era Brea? Ella era alguien que buscaba venganza incluso por el más mínimo agravio. Por ende, ¿Cómo podría interceder por ese miserable viejo verde que había querido vi%larla?
En vista de que Wayne ya había llegado hasta ese punto, ella rodeó el cuello del chico con sus brazos, y contestó en un tono dominante: «Basta, no tienes que halagarme más. ¿No pretendías cancelar mi patrocinio si no me acostaba contigo? Dime, ¿Qué planeas hacer ahora?».
Sonriendo irónicamente, al anciano no le quedó más remedio que decir: «Asumo mi culpa, Señorita Duffy. No sé en qué estaba pensando… mire, le aseguro que hablaré con los otros altos ejecutivos de The One Jewelry para que firmemos un contrato a largo plazo con usted. ¡Será la embajadora más importante de la marca durante los próximos cinco años! ¿Qué le parece?».
.
.
.