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Capítulo 351:
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Por primera vez en su vida, Declan comprendió de verdad el poder devastador de las palabras.
Sin embargo, lo que más lo destrozó fue la mirada gélida que Dayna le clavó, tan fría que parecía congelar el aire mismo entre ellos.
Sus ojos heridos se encontraron con los de ella mientras Declan escudriñaba su rostro desesperadamente.
«Dayna, estoy siendo completamente sincero contigo ahora mismo. ¿No podemos simplemente borrar el pasado y empezar de cero? Los dos somos aún muy jóvenes. Tiene que haber un futuro más brillante esperándonos».
Una sonrisa cruel se dibujó en los labios de Dayna, cada palabra chorreando veneno. «Si realmente eres capaz de hacer lo que acabo de decir, Declan, tal vez consideraría darte otra oportunidad».
Su voz se volvió burlona. «Pero los dos sabemos que eso nunca va a pasar».
La vergüenza invadió a Declan mientras bajaba la mirada, con el arrepentimiento grabado profundamente en sus rasgos. «Si pudiera volver atrás en el tiempo, sacrificaría todo para arreglar las cosas entre nosotros».
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El desprecio ardía en los ojos de Dayna mientras lo observaba, conteniendo a duras penas su repugnancia.
«¿No te sientes patético montando este lamentable espectáculo? No tengo tiempo para tu actuación teatral, Declan. Lo único que quiero saber es si esto fue un accidente fortuito o si alguien lo orquestó. Si solo fue mala suerte, me haré cargo de tus gastos médicos. Pero si no lo fue… …»
La amenaza quedó suspendida en el aire, inconclusa pero perfectamente clara.
La comprensión se dibujó en el rostro de Declan al levantar bruscamente la cabeza, y la sorpresa sustituyó a la vergüenza. «¿De verdad crees que soy un monstruo así de grande?».
«¿Qué otra cosa podrías ser?». La respuesta de Dayna fue rápida y brutal, alargando deliberadamente cada sílaba mientras saboreaba su incomodidad.
Era casi entretenido ver su angustia.
Todo el desamor y la traición que ella había sufrido finalmente volvían para destruirlo. Declan se merecía cada pedacito de este tormento, y Dayna no sentía la más mínima compasión.
«Declan, más te vale rezar para que nunca encuentre pruebas de que esto fue intencionado. Porque si las encuentro, te voy a destruir».
Esas palabras aún resonaban en el aire cuando Dayna dio media vuelta y salió a zancadas, sin mirar atrás ni una sola vez.
Una parte de Dayna había considerado darle las gracias a Declan si esto realmente fuera solo un trágico accidente, pero solo pensarlo le revolvió el estómago.
Incluso se había sorprendido a sí misma albergando pensamientos más oscuros: lo fácil que sería todo si Declan simplemente desapareciera para siempre.
El odio entre ellos se había enconado hasta convertirse en algo tan venenoso que ni siquiera el hecho de que él le hubiera salvado la vida podía empezar a purificarlo.
Una angustia cruda llenó los ojos de Declan mientras observaba su figura alejándose.
Ahora estaba completamente solo en la estéril habitación del hospital.
Pasaron largos minutos antes de que Declan finalmente se recompusiera, y cuando volvió a abrir los ojos, estos brillaban con fría calculadora.
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