✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 115:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Cuando la tuvo, la trató como si fuera un mueble. Ahora que se había ido, el arrepentimiento lo consumía. Pero las disculpas a estas alturas valían tanto como la basura de ayer.
Recordando de repente que Kristopher seguía esperando cerca, Dayna llenó rápidamente un vaso con agua y se acercó a él, con una preocupación genuina que sustituía a su irritación anterior.
«¿Qué te mantiene despierto a estas horas?», preguntó ella en voz baja.
«Acabo de terminar un trabajo. Oí el alboroto de abajo y quería asegurarme de que todo estaba bien», explicó Kristopher. La plateada luz de la luna se colaba por la ventana, transformando el suelo del pasillo en un lienzo de luz etérea.
Bañada en ese frío resplandor, la expresión naturalmente distante de Kristopher parecía aún más remota, completamente despojada de calidez humana. «Se está haciendo tarde. Déjame ayudarte a volver a tu habitación». Dayna sostenía el vaso de agua en una mano mientras agarraba su silla de ruedas con la otra.
C𝗼𝘮𝘶𝘯𝘪d𝘢𝗱 𝘢𝗰𝗍𝗂vа 𝘦n 𝘯𝗼𝘃𝖾las4𝘧𝗮𝗇.𝘤𝗼𝘮
Kristopher ladeó ligeramente la cabeza mientras estudiaba su rostro con tranquila intensidad. Esos ojos pálidos y cristalinos de ella poseían una belleza cautivadora, especialmente cuando su sonrisa los hacía curvarse como dos medias lunas. Algo parecía estar a punto de salir de su boca, pero al final se guardó las palabras para sí mismo.
Esos pequeños inconvenientes no eran nada que no pudiera manejar solo. No tenía sentido agobiar más a Dayna.
Dayna captó la vacilación que se reflejó fugazmente en su rostro. «¿Te preocupa algo?».
La respuesta de Kristopher no se hizo esperar. «Nada importante».
«Intenta descansar un poco. Dulces sueños». Guiaba su silla de ruedas hacia la habitación, dedicándole una suave sonrisa.
«Buenas noches», murmuró Kristopher a su vez.
El reloj ya había dado las tres de la madrugada.
Declan yacía tendido entre un cementerio de botellas vacías, apestando a whisky y a arrepentimiento.
Su mente, sin embargo, había alcanzado una claridad cristalina.
Dos llamadas nocturnas. En ambas ocasiones, Dayna no había estado sola. La presencia de otro hombre flotaba en el fondo.
Esa voz no dejaba de atormentarlo. Había algo en ella que le resultaba dolorosamente familiar, como un recuerdo que se le escapaba.
Entonces lo golpeó como un rayo: Kristopher Hudson.
¿Cómo había podido estar tan ciego? Las piezas habían estado ahí todo el tiempo.
Todo el mundo sabía de la amistad de Dayna con el médico Wraith. Ese mismo día, habían circulado rumores sobre que el médico Wraith estaba tratando la enfermedad de Kristopher.
Claro, Nell había desmentido esos rumores públicamente, pero ¿y si había algo de verdad oculto debajo? ¿Y si Dayna y Kristopher tenían algo más profundo entre manos?
Debería haberse dado cuenta antes.
Kristopher se había labrado una reputación de ser frío y calculador, sin mover un dedo a menos que le beneficiara. Entonces, ¿qué podría motivarle a proteger a Dayna?
La respuesta parecía obvia ahora. Habían tenido una relación íntima desde el principio.
La rabia inundó las venas de Declan, amenazando con consumir la poca cordura que le quedaba.
Maldito Kristopher.
Se aseguraría de que aquel hombre se arrepintiera de haber tocado lo que le pertenecía. Justo cuando su furia alcanzaba su punto álgido, el nombre de Madison apareció en la pantalla de su teléfono. Lo cogió inmediatamente. «Declan…»
.
.
.