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Capítulo 673:
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Olivia, llevándose la mano a la frente, apenas podía recuperar el aliento.
En medio del caos, gritó desesperada: «¡Nos queda una semana para la fecha límite! ¡Te dije que teníamos que entregar estos productos hoy mismo para evitar sorpresas, pero insististe en enviarlos al almacén! ¿Por qué te mostraste tan terco?».
A Dante se le enrojecieron los ojos, pero bajó la cabeza y no dijo nada en respuesta a los gritos de Olivia.
Edward no pudo soportarlo más y la detuvo, sujetándola suavemente por los hombros.
«Cálmate. El fuego ni siquiera se ha apagado todavía y no sabemos qué ha pasado. Gritarle a él no va a arreglar nada. Tenemos que pensar en soluciones».
«¿Soluciones? ¡Estamos acabados!»
Olivia, al borde de un colapso nervioso, gritó furiosa y luego dio una patada a una caja de cartón que había junto a ella.
Había sido el primer pedido de Green Lemon, y ya les había costado mucho conseguirlo. Estaban a punto de cerrar el trato y ahora el incendio lo había echado todo por tierra.
Para Olivia, no había duda: se trataba de un sabotaje.
Ella misma había sugerido enviar el primer lote directamente a West Group, pero Dante había insistido en centralizar todo el envío en un único almacén. Y ahora, el desastre había golpeado precisamente ese lugar.
а𝖼𝗍𝘂𝖺𝗹𝘪𝗓𝖺𝗰і𝗼ո𝖾𝘀 𝘁o𝖽𝗮𝗌 𝘭𝘢𝘀 𝘴е𝘮аո𝖺𝘀 е𝗻 n𝗼ve𝗹аs𝟦𝖿а𝗇.𝖼𝗈𝗆
Poco después, Anna llegó corriendo tras recibir la llamada. Al ver la tensión, se interpuso entre Dante y Olivia junto con Edward, creando algo de distancia entre ellos para que todos tuvieran espacio para respirar y calmarse.
Aunque Dante permaneció en silencio, su enfado era evidente.
Había dejado su anterior trabajo porque su antiguo supervisor no había confiado en él y lo había acusado injustamente. Ahora, al enfrentarse a algo tan similar, se sentía completamente desolado.
«Cálmate primero», repitió Edward mientras la acompañaba hacia el coche. Se quitó la chaqueta y se la colocó sobre los hombros a Olivia. «No es tan grave como parece».
« «¿No lo es?», replicó ella, con la voz quebrada. «Creo que sí. No soy lo suficientemente competente para dirigir todo este grupo. Debería haber supervisado personalmente Green Lemon, pero se lo dejé todo a Dante…»
Su voz se fue apagando mientras se encogía sobre sí misma, escondiendo la cabeza entre las rodillas.
Edward la observó durante unos segundos, respiró hondo y habló con calma.
«Tenemos dos opciones. La primera: asumir una pérdida económica para proteger la solvencia de nuestra empresa. Podemos negociar con West Group y pedir una prórroga de dos semanas, aunque eso significaría pagar una penalización de al menos el cincuenta por ciento. Sería una pérdida considerable».
«Y en el peor de los casos», continuó Olivia, apretando el puño, «sería perderlo todo: el dinero y nuestra credibilidad. Franklin debe de estar contando precisamente con eso… esperando a que caigamos para poder hacerse con la empresa».
Edward la miró fijamente.
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