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Capítulo 954:
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Los ojos de Kallie estaban claros y tranquilos, como si estuviera hablando del tiempo en lugar de la disolución de su matrimonio. Claramente, nada de esto parecía afectarla.
La voz de Jake se volvió pesada de disgusto.
«Incluso si ese es el caso, ahora no es el momento de decírselo. Elma acaba de empezar a hacer frente a todo. ¿Y si esto la vuelve a trastornar? ¿Puedes estar aquí para ella todos los días?».
Kallie malinterpretó sus palabras, suponiendo que estaba tratando de deshacerse de ella. Y no podía culparlo. Su presencia era sin duda una tensión para Jake y Lacey.
«Está bien, lo entiendo», respondió Kallie con una risa amarga.
En ese momento, se oyó un golpe al otro lado de la puerta.
—¿Papá? ¿Mamá? —llamó la vocecita de Elma.
—¿Qué hacéis ahí dentro? ¿Por qué está cerrada la puerta?
Elma hacía todo lo posible por mirar por la ventana, pero era demasiado pequeña para alcanzarla. Tenía la sensación de que sus padres por fin iban a arreglar las cosas. Y parecía que podría tener razón, lo cual era algo bueno.
Kallie y Jake recuperaron rápidamente la compostura.
Kallie abrió la puerta y cogió a Elma en brazos.
«Está bien, cariño. Ya que queréis comer juntos, iré a preparar todo».
Los ojos de Elma se iluminaron.
«¡No te olvides de mi hermano y mi hermana!», gorjeó.
«¡Somos una familia y las familias comen juntas!».
—Está bien —asintió Kallie, dándole un suave golpecito en la nariz a Elma.
La palabra «familia» tocó una fibra sensible en Jake, despertando un profundo anhelo en su interior. Familia… Una familia propia… Con una esposa e hijos reunidos a su alrededor, era una imagen que apenas podía imaginar. Daría lo que fuera, en ese momento, por dejar a un lado todo el dolor y la amargura y simplemente disfrutar de una comida con su familia.
Una vez fijada la hora, Kallie volvió a buscar a los niños. La comida se organizó en un restaurante, pero el ambiente estaba lejos de ser el cálido reencuentro que Jake había imaginado.
De los cinco, solo Elma parecía genuinamente feliz. Kallie mantuvo una expresión serena y neutral, mientras que Calvin y Sophie miraban a Jake con una frialdad que le dolía, como si fuera un extraño.
El desdén de Calvin se reflejaba en su rostro. Dando un paso adelante en actitud protectora, tiró de Elma para que se pusiera detrás de él y le advirtió: «Elma, ten cuidado cuando salgas. No te dejes engañar por la gente mala». Jake reconoció inmediatamente a quién se refería Calvin.
A pesar de su enfado, Jake no pudo hacer nada. Había interactuado anteriormente con Calvin y Sophie, pero él y Calvin nunca habían tenido una conversación padre-hijo en condiciones.
La infancia de Calvin había carecido de cualquier figura paterna, pero se había convertido en un reflejo más joven de Jake, no solo en apariencia sino en su temperamento inflexible.
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