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Capítulo 1133:
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Kallie no entendía por qué Jake insistía tanto. ¿Tenía miedo de que ella hubiera descubierto algo? Si ese era el caso, ella…
Kallie estaba decidida a ocultar la verdad. Sacudió la cabeza.
«Te lo dije, no es nada. Sólo un problema mío».
Mientras hablaba, Kallie sirvió otra copa a Jake, con voz suave pero persuasiva.
«¿Quieres otra copa para mí?» Esta vez, Jake no cogió el vaso.
Ambos sabían lo fuerte que era la bebida. Teniendo en cuenta la baja tolerancia de Jake al alcohol, un vaso más y estaría completamente intoxicado.
Los ojos de Jake parecieron despejarse por un momento. Era como si presintiera lo que se avecinaba, y su mirada se desvió hacia Kallie con una silenciosa tristeza.
«Si esta es nuestra última vez juntos, ¿me dirás lo que realmente está pasando dentro de tu cabeza?»
La determinación de Kallie vaciló, pero sus pensamientos sobre Elma le dieron firmeza al corazón. Miró a Jake a los ojos, con voz firme.
«No tengo nada que ocultarte. Ya te lo he dicho, es sólo que últimamente estoy muy estresada y me encuentro mal. No es lo que piensas. Sólo necesitaba un trago para calmarme. Si sigues presionando, me iré y descansaré».
Kallie utilizó la retirada como estrategia, dejando su vaso en el suelo y alejándose de Jake, señalando su intención de marcharse.
«¡Kallie!» La voz de Jake se quebró de desesperación. Se abalanzó sobre ella y la estrechó entre sus brazos. Su cuerpo temblaba contra el de ella.
«Por favor, no te vayas. Beberé, ¿vale? Lo que quieras. Pero no te vayas». Kallie nunca había visto a Jake tan vulnerable, y la golpeó como un golpe físico. Le dolió el corazón al verlo, y su determinación se debilitó. Al verle soltarla y volver a la mesa para terminar su bebida, los ojos de Kallie empezaron a empañarse de lágrimas. No podía comprenderlo. Si él no la amaba, ¿por qué fingir tanto? Si no la amaba, ¿por qué darle falsas esperanzas y atraparla en esta cruel ilusión?
Tras vaciar el último vaso, el cuerpo de Jake se balanceó peligrosamente, incapaz de mantenerse erguido.
Incapaz de verle flaquear, Kallie dio un paso adelante, ofreciéndole su apoyo.
Jake se tambaleaba sobre piernas temblorosas, su mente se arremolinaba en una niebla, tratando de aferrarse a los fragmentos de sentido que se desvanecían. Reconoció a Kallie a su lado, su presencia era innegable.
Aunque Jake vaciló, trató de no imponer todo su peso sobre ella, temiendo que pudiera causarle daño.
«Kallie, lo he terminado todo», dijo Jake, con la voz entrecortada por la embriaguez. Sus ojos, llenos de una conmovedora mezcla de sentimientos, buscaron los de ella, irradiando la sincera esperanza de un niño que anhela ser afirmado.
Kallie, observando el estado de Jake, sintió una creciente incomodidad. Planteó una pregunta, teñida de cruda vulnerabilidad.
«¿Me amas de verdad, Jake? ¿O todo esto es sólo para aparentar? No hay necesidad de mantener la fachada si no es real, es demasiado agotador».
Sus palabras, afiladas y cortantes, no pretendían consolarle, sino desafiarle.
Jake, sin embargo, no percibió el tono mordaz de su voz. En cambio, parecía visiblemente angustiado, con el ceño fruncido y los ojos brillantes por la amenaza de lágrimas. Sacudió la cabeza enérgicamente, desesperado por aclararse, pero el alcohol le había revuelto las ideas, haciéndole incapaz de articular una respuesta clara.
La paciencia de Kallie se agotó al verle luchar. Se le llenaron los ojos de lágrimas, no de compasión, sino de traición.
«Jake, tu actuación es demasiado convincente… es profundamente inquietante», dijo ella, con la voz ligeramente quebrada.
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