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Capítulo 1123:
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La visión de Kallie, plácidamente dormida en la cama, alivió a Jake. Se acercó a la cama en silencio y extendió la mano para acariciarle suavemente la mejilla. Sus dedos rozaron su suave piel y, por un breve instante, se permitió contemplarla, agradecido de que estuviera a salvo, al menos por ahora. Su respiración tranquila le trajo una sensación de paz en medio del caos que los rodeaba.
Justo cuando Jake estaba a punto de acariciar la mejilla de Kallie, sus ojos se abrieron de golpe. Una chispa de felicidad parpadeó en la mirada de Jake, pero antes de que pudiera pronunciar su nombre, se dio cuenta del marcado cambio en su expresión: lo miraba como si fuera un extraño, su peor adversario. Sus rasgos eran una mezcla de disgusto y escarcha, teñidos con un toque de sospecha. Parecía que sólo sentía desprecio por él.
Las palabras de Jake se atascaron en su garganta, la conmoción hizo que su voz se volviera débil y temblorosa.
«Kallie… Kallie, ¿por qué me miras así? ¿Estás bien?», tartamudeó, extendiendo la mano para sostenerla.
Kallie se encogió ante su contacto, inhalando bruscamente mientras un torbellino de confusión nublaba sus pensamientos.
«Estoy bien. Sólo necesito estar un rato a solas», dijo, con un tono tenso pero controlado mientras luchaba contra su enfado.
Jake sintió que algo le pasaba a Kallie. Le picaba la curiosidad y ansiaba descubrir qué había ocurrido. Sin embargo, al darse cuenta de que parecía abrumada, posiblemente por un sueño angustioso, disimuló su propia angustia. Levantándose de su lado, la tranquilizó suavemente.
«Descansa un poco primero. Cuando te sientas mejor, hablaremos de algo importante».
Con una leve inclinación de cabeza, Kallie giró la cara, apenas audible.
Jake se quedó un momento mirándola con aire preocupado, con la mente llena de pensamientos inquietantes. Tenía la inquietante sensación de que algo le pasaba a Kallie, pero no sabía exactamente qué había cambiado en su comportamiento.
Jake desechó por el momento aquellos pensamientos persistentes, consolándose con la creencia de que mientras Kallie estuviera a su lado, todo iría bien. Podría abordar el tema con ella más adelante, cuando lo considerara oportuno.
Una vez tranquilizado, Jake salió rápidamente de la habitación, completamente ajeno a la mirada venenosa que Kallie clavó en su figura en retirada. Las semillas de la discordia sembradas por Clayton habían germinado y la hipnosis estaba surtiendo efecto.
Kallie estaba atrapada por la manipulación de Clayton, totalmente adoctrinada para creer sus venenosas mentiras. Ahora estaba totalmente convencida de que la relación de Jake con Lacey no sólo era real, sino duradera, y de que sus intenciones hacia Elma distaban mucho de ser auténticas. Estaba ansioso por dejar de lado a Elma, tratándola como una carga de la que deseaba librarse.
A pesar del deseo de Kallie de confiar en Jake, cada vez que cerraba los ojos se le agolpaban en la mente sombras de duda. Susurros siniestros la perseguían, pintando vívidas imágenes de las intenciones de Jake.
Kallie estaba sumida en un torbellino emocional, luchando contra una tormenta de desprecio hacia Jake y confusión. Sus recuerdos estaban fragmentados, el pasado era un rompecabezas al que le faltaban piezas.
Sin embargo, había un recuerdo que brillaba con luz propia: el día en que ella, Jake y Lacey visitaron una tienda de novias. En aquel momento, las lágrimas habían nublado la vista de Kallie al ver a Jake pasar junto a ella como si fuera invisible, sus pasos decididos mientras se acercaba a Lacey, radiante con su vestido de novia.
Lacey se había recogido el vestido con elegancia, su sonrisa irradiaba dulzura mientras se volvía hacia Jake y le preguntaba: «Jake, ¿me veo bien con esto?». Jake le devolvió la sonrisa con una suave calidez, diciendo: «Estás impresionante».
Jake y Lacey parecían la imagen perfecta de una pareja devota mientras que Kallie se sentía como una intrusa en su relación.
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