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Capítulo 164:
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Una criada habló desde fuera, con voz respetuosa y discreta. «Melanie, Kaden te ha programado un chequeo médico completo. El coche ya te está esperando abajo».
Melanie se incorporó, todavía a medio camino entre el sueño y la vigilia.
¿Un chequeo médico completo?
Se frotó los ojos y echó un vistazo al reloj de la mesita de noche. Aún no eran ni las siete, solo las seis y cuarenta.
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Después de vestirse, bajó las escaleras y se encontró a Carlton ya de pie en la entrada, impecable con su uniforme negro.
«¿De qué va todo esto?», preguntó Melanie, conteniendo un bostezo.
«Antes de que comience tu entrenamiento de defensa personal, necesitamos una evaluación exhaustiva de tu condición física para diseñar un programa de entrenamiento adecuado», explicó Carlton brevemente. «Kaden lo ha organizado».
Melanie asintió y lo siguió hasta fuera.
El coche los llevó al hospital privado más prestigioso del país, el mismo centro médico donde ejercía Kaden.
Cuando llegaron, Kaden ya estaba esperando en la entrada del ala VIP.
Vestido con una impecable bata blanca y con unas gafas de montura dorada posadas en el puente de la nariz, le echó a Melanie un vistazo clínico de arriba abajo antes de preguntarle: «¿A qué hora te acostaste anoche?».
«Hacia la una de la madrugada», respondió Melanie con sinceridad.
Kaden frunció el ceño al instante, con la preocupación grabada en el rostro mientras la observaba.
«Pareces agotada. Tienes muy mal aspecto». Extendió la mano y le alisó suavemente el pelo. Su voz era suave, pero dejó claro que no había lugar para discusiones al añadir: «A partir de ahora, te irás a la cama antes de las once. «
«Está bien. Te entiendo, Kaden». Melanie lo aceptó sin protestar y lo siguió al interior del hospital.
Al pasar por el puesto de enfermeras, varias de ellas miraron hacia ellos al unísono y empezaron a susurrar.
«¿El Dr. Reid ha traído personalmente a alguien para una revisión?».
«¿No suele rechazar las peticiones, incluso las del director del hospital? He oído que una vez un político esperó medio año solo para conseguir una cita».
«¿Quién es esa mujer? Está guapísima».
En ese momento, su teléfono empezó a sonar.
Echó un vistazo a la pantalla antes de contestar, y su expresión se volvió fría al instante. «Vincent, ya te lo he dicho. Estoy supervisando personalmente el reconocimiento de Melanie. No hace falta que envíes a nadie aquí para vigilar lo que pasa».
Escuchó durante unos segundos, frunciendo aún más el ceño. «Ella también es mi hermana. Y yo soy médico. En asuntos como este, estoy más cualificado que tú».
Volvió a escuchar un momento antes de colgar.
Guardó el móvil en el bolsillo de la chaqueta y murmuró: «Vincent no puede evitar entrometerse en todo».
Melanie contuvo una sonrisa y fingió no haber oído nada.
Kaden la miró de reojo y le preguntó: «¿De qué te ríes?».
«De nada». Melanie hizo un gesto rápido con la mano, como si intentara restarle importancia al asunto. «Kaden, Vincent solo está preocupado por mí».
«¿Preocupado por ti?». Kaden se ajustó las gafas. «Le preocupa que te haga llorar mientras te saco sangre».
Eso acabó por romper la compostura de Melanie, que se echó a reír a carcajadas.
Una leve sonrisa se dibujó en los labios de Kaden, pero no dijo nada mientras la acompañaba hacia el ala VIP.
Las pruebas se sucedieron una tras otra: un análisis de sangre completo, un electrocardiograma, una ecografía y una densitometría ósea.
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