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Capítulo 473:
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Al observar sus pulcras uñas, su sonrisa se amplió. «Cálmate, lord Zaiper. Vladya se ha ido y no va a volver».
PRINCESA AEKEIRA
—Volvamos a la fortaleza —anunció lord Vladya de repente, con su voz rompiendo el silencio entre ellos.
Aekeira se volvió hacia él, con las cejas fruncidas por la sorpresa al percibir la seriedad de sus rasgos. Estaban acostados uno al lado del otro, con el rostro tan sereno como siempre, pero el peso de sus palabras flotaba en el aire. —¿Estás seguro?
Él asintió una vez. —Sí.
La simple palabra la dejó atónita por un momento. Había pasado tanto tiempo tratando de convencerlo de que regresara, de que volviera a la fortaleza y enfrentara lo que había estado evitando. Siempre había sido tan terco, tan inflexible en su negativa. ¿Y ahora, sin más, estaba listo?
—¿Qué te hizo cambiar de opinión? —preguntó con curiosidad.
—Por varias razones —dijo, mirándola a los ojos—. Me di cuenta de que había puesto mi vida en espera, esperando esto, cuando debería estar viviendo al máximo.
Hizo una pausa y Aekeira guardó silencio, esperando pacientemente.
—Estás aquí —dijo, bajando ligeramente la voz—, y de repente, ya no quiero simplemente esperar.
El corazón de Aekeira dio un vuelco. ¿Era consciente de cómo le afectaban palabras como esas, pronunciadas por él?
—Quiero volver a mi mundo. Echo de menos a mi gente. —Su tono seguía siendo tan monótono como siempre, pero sus ojos se volvieron pensativos. —Y…
—¿Y?
Durante un largo rato, no respondió. Esos ojos afilados, de un gris tormentoso, la observaban en silencio, como si estuviera buscando algo en su expresión.
«Y quiero llevarte a mi mundo, Aekeira», dijo por fin. «Para mostrártelo, esta vez como es debido». Le calentó el corazón.
Y pensar que tenía esa mirada perdida, hablando con el tono plano y muerto de un hombre sin alma en ese momento. Y, sin embargo, de alguna manera, la frialdad con la que pronunciaba sus palabras hacía que estas resultaran aún más reconfortantes.
Una sonrisa involuntaria se dibujó en sus labios mientras lo miraba con asombro. ¿Quién es esta persona que tengo ante mí? se preguntó en silencio.
Seguía siendo Lord Vladya, pero parecía alguien completamente nuevo. En estas últimas semanas, había revelado tantas facetas de sí mismo que ella no sabía que existían. Capas que nunca había imaginado que estaban ahí. Y por mucho que Aekeira hubiera deseado que regresara a Blackstone, de repente se llenó de temor.
¿Y si, cuando volvieran, esta versión de él, el hombre que tenía ahora ante sí, desapareciera?
¿Y si lo reemplazara el frío y distante Gran Lord Vladya que había conocido antes? ¿El que mantenía sus emociones tan enterradas que eran inalcanzables?
¿Y si el mundo real le recordara todos los puentes entre ellos y todo lo que una vez los había mantenido separados?
Aekeira cerró los ojos brevemente, tratando de calmar sus pensamientos acelerados. Ella lo había amado antes, ¿no?
La oscuridad, la locura, la fealdad… todo de él. Ella lo había abrazado todo, incluso cuando casi la consumía. Pero ahora… ahora no estaba lista para dejar ir este nuevo lado de él.
Este lado que la miraba como si realmente importara. Este lado que la escuchaba, que bajaba la guardia, mostrándole destellos de vulnerabilidad. Este Lord Vladya, que estaba tan atento a sus necesidades, que pronunciaba palabras que le calentaban el corazón.
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