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Capítulo 862:
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Alicia no sabía si estaba más sorprendida o conmovida. Se quedó en silencio en su abrazo.
La voz de Caden bajó, apretando los labios. —Mi pérdida de control anterior fue impulsada por el miedo.
Alicia parpadeó. —¿Miedo de qué?
—Miedo de que me sustituyan.
Su sorpresa era evidente. Durante esta confesión, Caden mantuvo un contacto visual constante. Su mirada era una mezcla inusual de sarcasmo y celos. Alicia nunca había presenciado una expresión tan extraña.
Sin entender muy bien por qué, espetó: «Yo compré eso…». Quería aclarar que la compra del juguete sexual fue simplemente una decisión impulsiva, no una respuesta a las manipulaciones de Caden. Sin embargo, se dio cuenta de que decir esto parecía inútil.
—Yo también he sido dura antes —murmuró Alicia, con la mirada baja, mientras presentía una disculpa.
El rostro de Caden se puso rígido.
—Me lo merezco. No he sido considerado. —Su perspectiva parecía alterada, tocando brevemente sus palabras. —Entiendo que sientes algo por mí.
Alicia se quedó sin habla.
Mientras el vapor se arremolinaba a su alrededor, Caden inclinó la cabeza, buscando sus labios.
Sobresaltada, el cuerpo de Alicia se estremeció. Ella lo empujó hacia atrás, inhalando profundamente.
¿Qué estaba a punto de hacer? Se sentía como si estuvieran al borde de un momento profundamente personal.
Cuando Alicia lo empujó, Caden se detuvo, como decidido a cumplir su promesa. —¿Te llevo a la cama cuando termines de bañarte?
El ceño fruncido de Alicia era tan intenso que parecía que podría aplastar una mosca.
—¿Dónde aprendiste estas técnicas tan sorprendentemente encantadoras?
Su tierno acercamiento la había tomado completamente por sorpresa.
Con una mirada profunda en sus ojos y sin palabras, Caden la levantó de la bañera, secando cuidadosamente su cuerpo con una toalla.
Ahora completamente alerta, Alicia trató con cautela de guiarlo fuera de la habitación, y Caden no regresó.
Ella se acostó en la cama, atrapada entre la incredulidad y el escepticismo, con los ojos fijos en la puerta.
Pero pronto, sus párpados se volvieron pesados. A pesar de su agotamiento, un persistente zumbido en sus oídos mantenía el sueño a raya.
Después de luchar por conciliar el sueño durante un rato, empezaba a sentir un poco de sueño cuando el sonido de la puerta al abrirse la sacudió y la despertó.
Los ojos de Alicia se abrieron de par en par, sorprendidos. Vio cómo Caden entraba en la habitación en silencio.
No encendió la luz y se metió directamente en la cama en la oscuridad, abrazándola.
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