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Capítulo 414:
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Los labios de Alicia temblaron ligeramente.
Caden era experto en juegos mentales, pero Alicia no era de las que se dejaban manipular fácilmente.
Se movió con cuidado, creando algo de espacio entre ellos. «¿Es una disculpa genuina?».
Caden, entrecerrando ligeramente los ojos, la observó atentamente. Su actitud tranquila sugería que podría estar planeando algo.
«Estoy siendo sincera», dijo Caden, aunque persistía un atisbo de confusión. Como no tenía paciencia para pensar en los posibles planes de Alicia, optó por la sinceridad.
Alicia echó un vistazo a la habitación. «Pero creo que tu sinceridad necesita algo más. Debería venir con el cumplimiento de una de mis peticiones».
Caden respondió instintivamente: «No puede ser nada demasiado extremo».
Alicia se sintió sorprendida, pero contuvo una sonrisa. Sacudió la cabeza. «¿Cómo he podido ser tan despiadada?».
Caden se mantuvo cauteloso. «¿Cuál es tu petición?»
Alicia fue directa al grano. «Quiero grabar tus disculpas».
Caden puso cara de duda. «¿Es eso?»
La mirada de Alicia era penetrante. «Sí, eso es. ¿La grabas?».
«Si lo grabas ahora, será mi primera vez», dijo Caden, con voz grave.
Alicia sintió que el corazón le daba un vuelco. Él le había dicho una vez que su primer encuentro íntimo había sido con ella. Los dos empezaban de cero.
Tragó saliva, sacó el teléfono y se levantó de la cama. «Al baño», dijo, “necesito un lugar con buena iluminación para captar tu cara con claridad”.
Caden la siguió. «¿Lo verás luego tú?», preguntó.
Alicia pensó: «¡No puede ser! ¿Cómo podía estar tan obsesionada como él, como si no pudiera sobrevivir un día sin sexo?
No respondió a su pregunta. En su lugar, colocó el soporte del teléfono. «Démonos prisa y terminemos esta grabación para que podamos ir a dormir».
La mirada de Caden tenía un encanto seductor. «¿Me perdonarás una vez que cumpla tu petición?», preguntó.
Alicia asintió.
Los labios de Caden se torcieron en una sonrisa mientras se apoyaba en la fría pared, sin apartar los ojos de su rostro. «Mientras grabas, ¿vas a mirar?», bromeó.
Alicia volvió la cara, con la garganta seca. «No hace falta que sepas lo que estoy haciendo».
Tras más de una hora de ajustes, Alicia apagó por fin la grabación. Jugueteó en silencio con su teléfono durante un momento. Agotado después de la sesión, Caden la atrajo hacia su abrazo, anhelando un beso.
«No me gusta fumar después», respiró pesadamente. «Lucky, bésame un ratito».
El comportamiento de Alicia cambió, bloqueando sus avances.
Caden frunció el ceño. «¿Qué pasa?»
El rostro de Alicia estaba resuelto. «¿Cuál es el problema? Cuál es exactamente nuestra relación ahora, para que deba besarte?».
Caden sintió una punzada de desesperación. Era como si pudiera imaginar la astuta sonrisa de Alicia justo delante de él.
«¿No acababas de decir que me perdonabas?», preguntó, con la voz teñida de frustración.
Alicia se hizo la tonta. «¿Yo dije eso? ¿Dónde está tu prueba?».
Caden se quedó desconcertado. «Tú…»
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