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Capítulo 354:
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Este tipo de establecimientos solían tener fama de ofrecer servicios que iban más allá del simple entretenimiento.
Sin embargo, con Alicia allí, Caden no se detuvo en esos pensamientos.
Después de que Alicia facilitara los datos de la reserva, la recepcionista sonrió con complicidad, midió a Caden y los condujo al interior.
Las sospechas de Caden aumentaron.
Tiró de Alicia mientras lo seguían.
«¿Qué está pasando?»
Alicia apartó la mano y respondió fríamente: «Dijiste que querías hablar, ¿verdad? Elegí un lugar tranquilo para nuestra discusión».
El ceño de Caden se frunció aún más. «Pero pagaste por algo más que una habitación privada».
Alicia le dirigió una sonrisa burlona.
Los pensamientos de Caden se agitaron. «He oído rumores sobre lugares así. En realidad nunca he estado en uno».
Alicia mantuvo una expresión neutra. «Tu vida personal no me concierne».
Caden apretó la mano de Alicia y se mantuvo firme.
Hizo un gesto al empleado para que los dejara solos.
Una vez solos, miró a Alicia a los ojos. «Si no te importa mi vida privada, tal vez escuches lo que mi corazón tiene que decir». Alicia no se resistió.
Le acarició suavemente la mano, bajando la mirada. «Me he ocupado de Yolanda. No volverá a Warrington. Siento lo de la congelación, fue culpa mía. No debí hacer que te disculparas con ella. Si sigues enfadada, puedes castigarme como quieras».
Alicia se burló. «¿Por qué debería castigarte? Es culpa mía por ser inadecuada. Le debo una disculpa».
Su sensación de inadecuación la hacía sentir como si nunca pudiera ganarse el afecto de Caden.
Ahora, parecía que todo era su carga.
Ella lo apartó, su expresión endureciéndose. «Caden, eres un hombre importante. No quiero disgustarte, así que me guardaré mis duras palabras. Guarda algo de dignidad para ti».
La mirada de Caden se intensificó.
«Alicia, no quiero oír eso», dijo, con la voz tensa. «Sólo te quiero a ti».
La estrechó entre sus brazos.
Luego murmuró: «No puedo vivir sin ti».
Realmente no podía.
Después de su discusión, Caden se marchó de Warrington, con la esperanza de que el trabajo le ayudara a olvidarse de ella.
Pero sólo empeoró las cosas. Mantenerse alejado de ella sólo ahondó el dolor.
Alicia lo miró, con voz firme mientras le preguntaba: «Caden, ¿de verdad me quieres?».
Caden asintió con la cabeza.
Alicia lo apartó suavemente, buscando claridad en sus ojos.
«¿Me amas o se trata sólo de lo físico?», preguntó.
Caden frunció ligeramente el ceño.
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