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Capítulo 337:
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«Mi chófer ya se ha ido con el coche. Señorita Bennett, ya que va en mi dirección, ¿podría llevarme?», preguntó.
Alicia puso cara de fastidio.
¿Cuál era su problema? ¿No lo habían arreglado ya? ¿Por qué volvía a comportarse así? Ni siquiera habían pasado veinte días.
Era consciente de lo que sentía por él y sabía que no podía estar a su lado mucho tiempo.
Se inventó una excusa. «No voy en tu dirección. Tengo que hacer otras paradas».
«Déjame en cualquier parte de la ciudad».
Con eso, él cambió casualmente en el canal de noticias.
Alicia abrió la boca para decir algo, pero él la interrumpió. «Mi abuela es una de tus mejores clientes. ¿No puedes hacerme este pequeño favor?».
Alicia se quedó sin habla. Lo maldijo en silencio en sus pensamientos.
Los labios de Caden se curvaron en una leve sonrisa, como si lo entendiera. «No te preocupes. Esta es la última vez que te pido ayuda. La próxima vez que me encuentre con usted, señorita Bennett, me aseguraré de mantener las distancias».
Alicia respondió fríamente: «¡Abróchate el cinturón!».
Mientras se alejaban, Alicia se quedó pensando en el ramo que había visto en la tumba, dejándola con sentimientos encontrados.
«¿Por qué has traído flores a la tumba de mi madre?». Caden jugueteó despreocupadamente con el colgante de plumas que colgaba frente a él.
«Casualmente estaba cerca, así que me detuve a presentar mis respetos».
Alicia apretó los labios.
«La próxima vez, no lo hagas».
Su mensaje era claro para Caden: consideraba innecesarias tales acciones y no quería que se repitieran.
Él permaneció en silencio.
Cuando se acercaban a una esquina, Alicia redujo la velocidad del coche y giró a su alrededor. De repente, alguien corrió delante del coche, golpeándolo con un fuerte estruendo.
Alicia se sobresaltó momentáneamente, pero salió rápidamente del coche para investigar.
Caden se sintió incómodo y también salió. Justo entonces, la persona que estaba en el suelo sacó una botella y ¡apuntó directamente a la cara de Alicia!
«¡Alicia!»
Caden se lanzó hacia ella con un gruñido grave, sin dudar un instante. Se movió más rápido que el líquido que se derramaba, envolviendo a Alicia en sus brazos justo a tiempo para protegerla.
Un sonido chisporroteante llenó el aire cuando el líquido salpicó a Caden, abrasando su ropa con un silbido aterrador.
Alicia se quedó helada.
¡Era ácido!
Un olor penetrante y punzante llenó el aire, sacudiendo los sentidos de Alicia. En un instante, volvió a la realidad. Ella y Caden rodaron hacia un lado, alejándose del peligro inmediato. Su corazón se aceleró mientras revisaba sus heridas con ansiosa urgencia.
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