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Capítulo 278:
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Kayla levantó la barbilla con aire desafiante, con una sonrisa pícara en los labios. «Ni siquiera eres todavía la esposa de Jeremy, pero ya estás luchando por hacerte con el papel. Es curioso, solo tuviste las agallas de tirarme leche cuando él se marchó. ¿Por qué no montaste tu pequeño espectáculo mientras él estaba aquí para verlo?»
Las mejillas de Zoe se sonrojaron de rabia. Levantó la mano, con los dedos temblando de furia, lista para golpear.
Kayla se movió como un rayo, poniéndose en pie de un salto y agarrando la muñeca de Zoe antes de que la bofetada pudiera llegar a su destino. Con un rápido movimiento, la apartó a un lado y se inclinó hacia ella, con la voz baja y afilada como una navaja. «¿Y qué te hace pensar que puedes darme órdenes? ¿Solo porque estás embarazada? ¿Estás siquiera segura de que es de Jeremy?».
La acusación dio en el blanco. Zoe se echó hacia atrás, con el rostro retorcido por la indignación.
«¿Qué demonios se supone que significa eso? Si no es suyo, ¿de quién es?».
«¿Quién sabe?». El comentario despreocupado de Kayla llevó a Zoe al límite, con los puños cerrados y la mandíbula apretada.
En ese momento, Jeremy entró con paso firme, con expresión tormentosa. Zoe empujó a Kayla por el hombro, tratando de hacerse la víctima.
Anticipándose a su movimiento, Kayla se dejó caer hacia atrás y soltó un grito agudo, agarrándose el estómago al chocar contra la esquina de la mesa. «¡Mi barriga!».
Un tono pálido se apoderó del rostro de Zoe. «Ni siquiera te he tocado. ¿Por qué estás gritando?».
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Jeremy entrecerró los ojos, con un tono gélido mientras observaba la tensa escena. «¿Qué demonios está pasando aquí?».
Kayla se adelantó antes de que Zoe pudiera decir una palabra. «Parece que mi presencia aquí ha sido una molestia. Quizás debería irme. Si no, puede que me regañen otra vez».
Zoe cerró la boca de golpe, con la frustración patente en su rostro, pero no se le ocurrió ninguna réplica.
Jeremy lanzó a Zoe una mirada gélida y murmuró: «Kayla está aquí porque yo le pedí que se quedara. Si tienes algún problema con eso, dirígetelo a mí, no a ella».
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