✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 984:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Mientras se quedaba allí de pie tratando de orientarse, una voz grave y mesurada le llegó desde algún lugar cercano —sin emoción, pero con una autoridad inconfundible—.
«Una vez que salgas, busca la forma de volver a contactar con Lauren. Consigue pruebas del accidente de coche que ella orquestó hace años».
Randall se giró hacia la voz y casi cayó de rodillas.
El heredero del Grupo Moss.
No era el tipo de hombre con el que Randall solía cruzarse. Pero gracias a su relación con Lauren, Randall había asistido a suficientes eventos de alto nivel a lo largo de los años como para reconocer a Wesley nada más verlo. Nunca había imaginado, ni por un solo instante, que la persona detrás de su secuestro fuera alguien de la talla de Wesley.
No podía entender por qué. No sabía nada de cómo Allan había acabado siendo atropellado por ese coche. ¿Por qué iba Wesley a preocuparse personalmente por alguien tan insignificante como Randall?
Entonces, la respuesta llegó por sí sola.
Gabriela. El secuestro. Su intento de ganarse el favor de Lauren. Su acercamiento deliberado a Gabriela en aquella gala benéfica.
El arrepentimiento lo invadió como un chorro de agua fría. Había estado demasiado seguro de sí mismo, demasiado convencido de que su identidad estaba bien enterrada, de que nadie había atado cabos durante todos esos años. Fue precisamente esa gala benéfica la que había llamado la atención de Wesley hacia él.
Aún estaba maldiciendo en silencio su propia arrogancia cuando la voz de Billy atravesó la noche, aguda y directa. «¿Lo has oído?».
ѕé el 𝘱rіm𝗲𝘳o е𝗇 𝗹𝖾𝘦𝗿 еn ոo𝗏e𝗅𝗮𝘴4𝗳𝖺n.𝗰o𝗆
A Randall le temblaba la pierna. —Entendido —dijo rápidamente.
Billy hizo que llevaran a Randall a un hotel, donde lo asearon a fondo, y luego lo enviaron a casa a primera hora de la mañana siguiente.
Antes de que Randall saliera del coche, Billy lo miró fijamente con una mirada fría y serena. «En Okburg, mi jefe podría destrozar tu vida con una sola palabra. Piensa muy bien lo que dices cuando te encuentres con Lauren o su gente».
El porte de Billy tenía un eco de la autoridad de Wesley, suficiente para que a Randall le fallaran las rodillas. Asintió enérgicamente. —Tiene mi palabra, señor. A partir de ahora, solo seguiré las órdenes del señor Moss.
Por supuesto que lo haría. La familia Howard no era nada comparada con la familia Moss. Y con Lauren a punto de ser expulsada por los Howard, la familia McCoy perdería aún más importancia por asociación.
Randall había logrado aprovechar su conexión con Allan para congraciarse con Lauren, prueba de que poseía un cierto instinto agudo para alinearse con quienes ostentaban el poder. Esa cualidad, al menos, lo hacía útil.
Tras despedir a Randall, Billy regresó de inmediato para informar a Wesley.
Titubeó por el camino, dándole vueltas a algo en su mente. Ya le habían sacado todo lo útil a Randall, quien ahora estaba prácticamente agotado. ¿Por qué había insistido Wesley en aparecer en persona?
Aun admitiendo que Randall estuviera demasiado intimidado para revelar la verdad a Lauren, su lealtad hacia ellos seguía siendo difícil de garantizar.
Wesley se percató de la reticencia de Billy y dejó el expediente que tenía en las manos. —¿Hay algo más?
Billy expresó sus dudas.
.
.
.