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Capítulo 596:
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Al ver a Matthew sumido en sus pensamientos, con la mirada fija en las fotos, Fernando se inclinó y le preguntó en voz baja: «Sr. Clark, ¿va todo bien?».
Señalando el nombre de Benny, Matthew respondió: «Investiga a este hombre. Consígueme toda la información posible».
Fernando asintió y se marchó.
Aproximadamente media hora después, Fernando regresó con un documento. Mientras Matthew lo ojeaba, una mueca de preocupación apareció lentamente en su rostro. Levantó la vista hacia Fernando y preguntó: «¿Esto es todo lo que tenemos?».
«Sí», respondió Fernando, con una gota de sudor formándose en su frente. «Hemos movido todos los hilos que hemos podido, pero apenas hay nada sobre este tipo».»
Matthew permaneció en silencio, con la mirada fija en la foto de Benny. Parecía que Benny había hecho todo lo posible por ocultar su pasado. Quizás Benny ni siquiera era su verdadero nombre.
La expresión de Matthew se endureció, con los recuerdos del hombre que había enviado un regalo al cumpleaños de Lucía y las crípticas palabras de Sprague dando vueltas en su mente. Benny podría ser pariente suyo.
Sintiendo el cambio en el estado de ánimo de Matthew, Fernando preguntó con cautela: «Sr. Clark, ¿va todo bien? ¿Debo investigar más a fondo?».
Matthew volvió a concentrarse y su mirada se aclaró. «Dejémoslo en suspenso. Mantengámoslo en secreto por ahora».
Ahora que Benny había reaparecido y llamado su atención, estaba claro que se había preparado bien. En esta situación, Benny permanecía en las sombras, mientras que Matthew estaba expuesto y vulnerable. Actuar de forma impulsiva podría provocar a Benny, y las consecuencias podrían ser graves.
Fernando, sin comprender del todo la gravedad de la situación, decidió obedecer. «De acuerdo».
Matthew cerró el expediente y lo dejó sobre la mesa. «Puedes irte».
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Al ver que Matthew quería estar solo, Fernando asintió y salió de la habitación.
La oficina volvió a quedar en silencio. Matthew entrelazó los dedos, perdido en sus pensamientos. La repentina reaparición de un posible hermano era inquietante y no le dejaba tranquilo.
Esta bomba, una vez detonada, enviaría ondas de choque a toda la familia Clark. Y Matthew estaba decidido a evitarlo. Aflojando el puño, se concentró en el documento, con la mirada fría como el hielo.
Cuando Matthew salió de Prosperity Group, el reloj ya había dado la medianoche. No había comido en todo el día y los efectos de la medicina habían desaparecido. Soportando las molestias, se dirigió de vuelta a Prosper Bay.
Al llegar a Prosper Bay, tenía las palmas de las manos ligeramente sudorosas y se le había formado una fina capa de sudor en la frente. Sus pensamientos se volvieron confusos y su energía comenzó a disminuir.
Salió del coche y se tomó unos momentos para recomponerse. Fue entonces cuando vio una figura en la distancia: una mujer de espaldas a él, de pie en la puerta. Con la mente algo confusa, Matthew reconoció su silueta como la de Stella.
Una oleada de alegría lo invadió. Ignorando su malestar, se acercó y la llamó: «Stella…».
La mujer se dio la vuelta.
Cuando Matthew vio su rostro, sus pasos vacilaron. Su expresión se ensombreció al instante. «¿Leslie? ¿Qué haces aquí a estas horas de la noche?».
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