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Capítulo 577:
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Concentrada en el juego, el cabello de Stella le caía en mechones sobre la cara, dejando visibles solo su nariz alta y sus labios escarlatas.
Alineó su segundo tiro con la misma precisión y, una vez más, la bola encontró su camino hacia el agujero. Su habilidad para manejar incluso los ángulos más difíciles parecía casi divina, dejando a los espectadores boquiabiertos.
«¡Increíble!
En este momento, cualquiera puede ganar».
El rostro de Sprague delataba una creciente inquietud, aunque se esforzaba por mantener la compostura.
Se las arregló para felicitarla, aunque con un toque de sorpresa. «No esperaba que fueras tan hábil en el snooker. Antes te mostrabas tan humilde».
Stella miró a Sprague y le dedicó una sonrisa, diciendo: «Gracias por el cumplido».
Continuó metiendo las bolas en los agujeros con habilidad y precisión. Sin embargo, cuando llegó el momento de sus dos últimos tiros, se detuvo, aparentemente tomándose su tiempo para alinear su objetivo.
Después de un momento, Stella realizó su tiro. La bola giró tentadoramente cerca de la tronera, pero finalmente no entró.
La multitud que los rodeaba dejó escapar un suspiro colectivo de decepción.
De pie, Stella esbozó una sonrisa elegante teñida de pesar. «Te toca, Sprague».
Sprague asintió con la cabeza y miró a Stella con aire pensativo antes de concentrarse en el juego, con el taco en la mano.
Stella aprovechó ese momento para acercarse a Matthew, dejando que Sprague ocupara el centro del escenario.
Matthew rodeó a Stella con un brazo y le susurró: «¿Le has dejado ganar a propósito?».
«En un evento tan importante, derrotar a Sprague podría haberle avergonzado, lo que habría dificultado nuestras negociaciones», respondió Stella con sinceridad, en voz baja.
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Matthew la miró con admiración. Cuanto más la observaba, más apreciaba su perspicacia para los negocios. Ella sabía cuándo ceder por el bien común, preservando la dignidad de su posible socio.
La abrazó con más fuerza, sintiéndose orgulloso y satisfecho. La idea de que una mujer tan sabia y hermosa fuera su esposa le producía una inmensa satisfacción.
Finalmente, Sprague se aseguró por poco la victoria sobre Stella. En medio de los elogios de la multitud, se acercó a Matthew y Stella.
«Juegas muy bien al billar. Acepto con gusto la derrota», dijo Stella con una sonrisa sincera y cálida.
Sprague miró a Stella y se rió, plenamente consciente de que su victoria era una concesión cortés por parte de ella para preservar su dignidad.
Este gesto le animó a hablar con Matthew sobre una posible colaboración.
«Aunque el resultado no ha sido el esperado inicialmente, me gustaría ofreceros mi amistad a ambos. ¿Podemos hablar más detenidamente en un lugar más privado?», sugirió Sprague.
Matthew aceptó y llevó a Stella al salón.
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