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Capítulo 1012:
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Dos figuras indistintas, un hombre y una mujer, surgieron en su mente.
El hombre se volvió hacia la mujer que estaba a su lado con una sonrisa amable. «Nunca te han gustado los dulces. ¿Qué ha cambiado ahora que estás embarazada?».
«No estoy segura. Quizás sean los antojos del bebé», respondió la mujer, acariciándose el vientre con ternura.
El hombre colocó su mano sobre la de ella. «Entonces come todo lo que quieras. Cuando empiece a ganar dinero, te compraré todas las barras de chocolate que desees».
La voz, cálida y familiar, fluyó sobre Bella como agua relajante.
Aunque el rostro del hombre seguía sin estar claro, sintió una inexplicable calidez en su mirada. Sus ojos eran gentiles, llenos de afecto.
Bella rebuscó en su memoria, segura de que nunca lo había conocido. Entonces, ¿cómo era posible que esa visión se le hubiera aparecido con tanta nitidez?
Parecía tan real, como si lo hubiera conocido en persona.
Ese pensamiento le provocó un dolor agudo e indescriptible en el pecho.
Agarró su ropa, tratando desesperadamente de recordar los rostros de las dos personas de su visión, pero el esfuerzo solo le provocó un dolor de cabeza punzante.
La confusión nubló sus rasgos. ¿Por qué tenía un recuerdo que no era suyo?
En lo más profundo de su ser, intuía su importancia. Pero, ¿quiénes eran esas personas?
Agarrándose la cabeza con agonía, Bella dejó escapar un gemido de dolor.
En ese momento, Kristian abrió la puerta y entró. «¿Qué pasa? ¿Te encuentras mal?», preguntó, con el rostro tenso por la preocupación, mientras se apresuraba a acercarse a ella. Su voz devolvió a Bella a la realidad, ofreciéndole un breve momento de alivio de su confusión interior.
«Kristian…», murmuró Bella, agarrándole la mano. Estaba pálida y temblaba incontrolablemente.
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«¿Qué ha pasado? Háblame», la instó Kristian, con voz firme, tratando de tranquilizarla.
Tras un momento de vacilación, Bella le contó la extraña experiencia que acababa de vivir.
«¿Crees que es posible conservar recuerdos que no te pertenecen?», preguntó, con la mirada baja.
Estaba tan absorta en sus pensamientos que no se dio cuenta de los cambios emocionales que se reflejaban en el rostro de Kristian.
«Pero ahora parece que no puedo recordar nada. ¿Me pasa algo?», añadió, sacudiendo la cabeza con angustia.
La duda se apoderó de ella, haciéndola cuestionar su propia mente. Kristian se encontró en una situación difícil. «¿Recuerdas algo más?», preguntó, intentando ocultar su inquietud con un tono tranquilo. «Aparte de lo que me has contado, ¿hay algo más que te venga a la mente?».
Si Bella no hubiera estado tan absorta en sus pensamientos, habría notado el leve temblor de nerviosismo en su voz.
Bella negó con la cabeza, con una expresión que mezclaba confusión y preocupación. «No, eso es todo. Todo es borroso, pero estoy segura de que no era mi propio recuerdo. Kristian, ¿qué me está pasando?».
Kristian suspiró en silencio, aliviado. «Creo que estás cansada. El estrés y el exceso de pensamiento pueden estar haciendo que tu mente cree algo que no existe», dijo, sosteniendo la mano de Bella con más firmeza.
«¿De verdad?», preguntó Bella en voz baja.
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