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Capítulo 493:
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¡Claire no podía creerlo!
¿Cómo era posible que alguien como Kaelyn hubiera pasado la selección? ¿Había oído mal?
Su mente se aceleró, buscando cualquier explicación posible. Pero la verdad seguía siendo la misma.
En la primera fila, Kaelyn ya se había levantado de su asiento. Todas las miradas la siguieron mientras se dirigía hacia el escenario.
No había duda: ¡era ella!
Claire se sintió como si alguien le hubiera dado un golpe. Un zumbido sordo le llenó la cabeza, dejándola paralizada por la sorpresa.
Para entonces, Kaelyn ya había subido al escenario. A diferencia de los demás diseñadores, que vestían para impresionar, ella se había decantado por la sencillez. Su atuendo era sencillo, casi modesto. Sin embargo, acaparaba la atención con la misma naturalidad que los veteranos del sector.
Una suave iluminación bañaba su rostro, resaltando la natural confianza de su sonrisa. Se veía serena, casi radiante. Durante un largo momento, la multitud permaneció en silencio.
Luego, un murmullo se extendió por la sala.
«¡Vaya! ¡Es impresionante! ¡Y tan joven!».
«Qué raro… Nunca he oído hablar de una diseñadora con ese nombre».
«Es del Grupo Starbright. Siempre producen los mejores talentos.
¿Quizás sea su nueva diseñadora arquitectónica?».
«Si realmente es una recién llegada, ¡debe de ser increíble! Todos los demás que se han clasificado son profesionales con mucha experiencia».
«Por favor. Aunque tenga talento, sigue siendo una novata. Es imposible que le gane a Claude por el título».
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En la sección de los organizadores, Arthur observó cómo Kaelyn subía al escenario. Su sorpresa era evidente.
Laila le había prohibido terminantemente dar un trato especial al Grupo Barnett. Tenía las manos atadas en lo que respecta al proceso de selección.
No había participado en las evaluaciones. Ni siquiera se había molestado en mirar los resultados. A pesar de su condición de persona con información privilegiada, no tenía ni idea de quiénes habían pasado el corte.
Arthur nunca imaginó que la mujer que una vez lo había enviado a la cárcel no solo competiría, sino que además se había ganado un lugar.
¿Cómo podía ser? ¿No era Kaelyn solo una socialité, una ama de casa que se había casado con un hombre rico? ¿Qué hacía aquí, compitiendo por un lugar en la prestigiosa licitación del proyecto de la familia Faulkner?
Sus manos se cerraron en puños y una ola de inquietud se apoderó de su pecho.
Entonces, entre los murmullos, se oyó una voz temblorosa pero furiosa. «¡Kaelyn ni siquiera es diseñadora arquitectónica! Nunca ha estudiado arquitectura, ¿cómo es posible que la hayan elegido?».
Todas las cabezas se giraron al unísono.
Kaelyn arqueó una ceja y miró hacia el origen del grito. Era Claire. En algún momento, se había puesto de pie de un salto, con los ojos ardientes de ira mientras miraba fijamente al escenario.
La multitud estalló.
«¿Qué? ¿No es diseñadora arquitectónica titulada?».
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