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Capítulo 1546:
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«¿Sigues soñando? Si odias la idea de ir a una residencia de ancianos, las calles siempre te esperan. Elige lo que prefieras».
Maddox solo podía mirar con ira, con la rabia luchando en sus ojos, pero era incapaz de mover el cuerpo ni hacer nada.
Una última mirada al hombre destrozado en esa cama de hospital le proporcionó alivio. En otro tiempo, Maddox había parecido tan poderoso y aterrador. Ahora, daba pena, no era más que un fantasma del monstruo que ella recordaba.
Charlette se dio la vuelta y salió sin mirar atrás. Los gritos de Maddox resonaban en el pasillo, pero ya no podían alcanzarla.
Con cada paso que daba, una sensación de libertad crecía dentro de ella. Podía volver a respirar.
La luz del sol se derramaba sobre el aparcamiento cuando Charlette vio a Ellis apoyado casualmente contra el coche, con los ojos suavizados al verla.
Ella aceleró el paso y se abrazó a él con fuerza.
—Prométeme que nunca me dejarás, Ellis. Te necesito a mi lado para siempre.
La mano de Ellis se deslizó entre su cabello, lenta y firmemente.
«No voy a ir a ninguna parte. Me tendrás toda la vida», dijo, como si fuera un voto. Por mucho que ella se lo pidiera, su respuesta nunca cambiaba.
Ella levantó la barbilla y lo miró a los ojos.
«¿Por qué amas a alguien como yo?». ¿Cómo podía amar a alguien que ni siquiera sabía amarse a sí misma?
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Ellis no dudó.
«No hay ni una sola parte de ti que no ame».
Se refería a cada defecto, cada cicatriz, cada parte obstinada de ella. Todo. El día en que ella irrumpió en su vida, salvaje e imprudente, él ya había empezado a enamorarse de ella.
Ellis le dio un suave beso en la frente, con una voz apenas audible.
«Lo único que quiero es estar contigo». Y, si era sincero, quería pasar todas las noches entrelazado con ella.
Aunque Charlette seguía sin entender por qué la quería, ya no quería preguntárselo. No importaba por qué la quería, ella nunca lo dejaría marchar. Quería que Ellis estuviera atado a ella para el resto de sus días.
Una chispa juguetona iluminó sus ojos.
«Oye, Ellis. ¿Quieres que lo hagamos oficial y nos casemos?».
Por un instante, Ellis pareció sorprendido. Luego llegó su respuesta, rápida y segura.
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