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Capítulo 1543:
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El placer dejó a Charlette temblando. Una sensación de calor recorrió todo su cuerpo, todos sus músculos se tensaron cuando llegó al límite y finalmente se dejó caer.
Estaban apretados uno contra el otro, increíblemente cerca.
Charlette apenas podía respirar, su pecho subía y bajaba, su visión se nublaba en la bruma del éxtasis.
Las mejillas de Ellis estaban sonrojadas. La abrazó, respirando entrecortadamente hasta que finalmente se apartó.
Un simple movimiento hizo que el calor se derramara de ella, y un leve gemido se le escapó antes de que pudiera evitarlo.
Sin decir palabra, Ellis la tomó en sus brazos y la llevó al baño.
Dejaron que la ducha los bañara, limpiándose antes de ponerse ropa limpia.
Con la cama hecha un desastre, Ellis la llevó al sofá, manteniéndola cerca de él.
«Quédate aquí. Yo limpiaré», dijo.
Charlette observó cómo él quitaba las sábanas sucias, las echaba a la lavadora y volvía a hacer la cama con sábanas limpias.
Al observar sus manos trabajando, le costaba creer que se tratara del mismo hombre capaz de manejar las máquinas más delicadas y resolver ecuaciones complicadas. Ahora era solo un hombre arreglando su cama.
Una vez que la habitación quedó impecable, Ellis la levantó y la volvió a acostar con delicadeza en la cama.
Charlette le levantó la barbilla y le sonrió.
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—¿Sabes a qué me recuerdas ahora mismo?
Ellis la miró a los ojos.
—¿Qué es?
Su risa era suave, burlona.
«Pareces alguien que tiene que acostarse conmigo y ocuparse de todo lo demás por mí».
Ellis le apretó la mano con delicadeza.
«Entonces, ¿qué somos?».
Charlette arqueó las cejas, juguetona y desafiante.
«Bueno, ¿tú qué crees?».
«Charlette». Frunció el ceño y bajó la voz.
«¿Vas a volver a huir de esto?».
¿Otra vez? Parecía que le guardaba bastante rencor. Una sonrisa pícara se dibujó en los labios de Charlette, pero sus ojos permanecieron fríos. Su voz era ligera, pero con un toque de advertencia.
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