✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1541:
🍙🍙 🍙 🍙 🍙
Quizás fuera el efecto de la medicación, pero una profunda calma invadió a Charlette, que cruzó los brazos con fuerza mientras el mundo se desvanecía en un lejano murmullo.
De repente, se encontró envuelta en los brazos de Ellis, y el calor la sorprendió.
Atónita, Charlette lo miró parpadeando.
«¿Por qué no te has ido todavía?».
¿Qué le impedía alejarse de ella? Después de presenciar la oscuridad que ella había intentado ocultar, ¿no se sentiría la mayoría de la gente llena de repugnancia? ¿Por qué seguía abrazándola?
Confusa, Charlette agarró un puñado de su camisa, dividida entre empujarlo y aferrarse a él. Luchó por concentrarse, desesperada por distinguir la expresión de su rostro.
Con la mayor delicadeza, Ellis le secó las lágrimas y le dijo en voz baja: «No llores. No voy a ir a ninguna parte».
Charlette se quedó paralizada, sin poder responder, como si su mente estuviera sumida en una niebla. ¿Llorar? ¿De verdad estaba llorando? Había aguantado tanto que, incluso cuando su padre la atacó en un ataque de ira ebria, no derramó ni una sola lágrima. Entonces, ¿por qué ahora?
Ellis le dio un beso en la frente, con palabras llenas de promesas.
«Charlette, te quiero. No me voy a marchar. Me quedaré a tu lado, siempre».
Acababa de confesarle que la quería. Una mirada salvaje se apoderó de los ojos de Charlette, haciendo desaparecer el último vestigio de moderación que le quedaba. Era él quien la había perseguido.
Contenido reciente en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.cø𝗺
Charlette le agarró del cuello y le exigió: «Entonces demuéstrame que lo dices en serio».
Charlette ansiaba una prueba. Necesitaba que Ellis le demostrara que le pertenecía y que nada le haría marcharse jamás. La inquietud la carcomía, dejándola en busca de cualquier consuelo que pudiera aliviar la ansiedad que se arremolinaba en su interior.
Los ojos de Ellis se oscurecieron mientras estudiaba sus labios, cuyo color lo tentaba. Se inclinó, dejando que su aliento se mezclara con el de ella antes de depositar un suave beso en su boca.
Sus labios rozaron los de ella con la suavidad de la lluvia que cae, permaneciendo allí como saboreando el momento.
La dulzura de ese beso le recordó a una brisa que agitaba la quietud de un lago tranquilo.
Aun así, Charlette sentía que faltaba algo. Anhelaba algo que la sacudiera hasta lo más profundo. Quería un beso que le recordara que estaba viva.
Sin dudarlo, Charlette deslizó sus brazos alrededor del cuello de Ellis y lo atrajo hacia ella, mordiéndole el labio antes de profundizar el beso. Su ansia crecía con cada segundo que pasaba, hasta que ambos jadeaban en busca de aire, obligados a separarse por un momento.
.
.
.