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Capítulo 116:
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Entonces, lo suficientemente alto como para que todos la oyeran, Camille dijo: « «Ya está bien. Ya eres adulta. No puedes derrumbarte por cualquier tontería. Toma ejemplo de Katherine; debes mantener la compostura en todas las situaciones».
Laurence intuyó que algo no iba bien. Preguntó: «¿Qué le pasa a Eloise?».
Camille le dedicó una sonrisa tranquila. «No te preocupes. No es nada grave. Solo disfruta de la comida».
Sus palabras sonaban despreocupadas, pero su rostro mostraba la dosis justa de preocupación y tristeza, la suficiente para que cualquier hombre sintiera lástima por ella. Laurence, que ya había dejado de comer, insistió: «Dime, ¿qué está pasando realmente?».
Camille suspiró y explicó: «La gente está difundiendo rumores terribles, diciendo que Eloise gasta demasiado e insinuando que el dinero proviene de fuentes turbias. Es horrible. Ella es solo una joven que utiliza el dinero que le dan. No sabe cómo demostrar nada, así que no ha dejado de llorar».
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Laurence se volvió hacia Eloise. «¿Quién ha dicho esas cosas?».
Eloise no respondió. Solo se mordió el labio, con el rostro bañado en lágrimas. Apenas unos días antes, Julian la había llamado y le había preguntado directamente por la tarjeta bancaria.
Lo había mantenido en secreto durante tres años sin ningún problema. Entonces, de la nada, salió a la luz. Estaba segura de que había sido Katherine. Intentó agitar las cosas, pero Julian la advirtió, lo que la asustó y la llevó a acudir a Camille.
Camille, que tenía más experiencia, ya había planeado abordar este asunto durante la comida, justo delante de Laurence.
Añadió con calma: «Ya le he pedido a un amigo de la policía que lo investigue. Una vez que se aclaren los hechos, todo irá bien. No te preocupes, Laurence. Lo tengo bajo control. Solo lo mencioné porque no quería que te enteraras por otra persona y te sintieras molesto».
Cada vez que sacaba a relucir los rumores, Camille se aseguraba de que Eloise pareciera inocente.
Pasara lo que pasara después, se aseguraba de que se pudiera descartar fácilmente como nada más que chismes maliciosos.
Laurence no dijo nada. No le preocupaban asuntos tan insignificantes.
Pero Julian no pudo contener una risa sarcástica. Preguntó: «La familia Nash no es precisamente un nombre cualquiera. ¿Cómo podría alguien hacer daño a mi hermana sin que yo me enterara? ¿Estás insinuando que estos rumores tienen un pase VIP, uno que solo tú puedes oír?».
Camille vio venir el desafío de Julian y mantuvo la calma. «Julian, ¿qué quieres decir con eso?».
Los labios de Julian se torcieron en una sonrisa fría. «¿La edad te está jugando una mala pasada a la memoria o al oído? ¿Qué parte no has entendido?». La expresión de Eloise cambió al oír eso.
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