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Capítulo 366:
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Aunque Caiden maldecía en su interior, forzó una sonrisa.
—Daniela, las noticias de hoy mencionaban tu enorme inversión en esa empresa de robótica. Miles de millones, ¿verdad? Es un golpe audaz que incluso me pinta con una buena luz.
Daniela tomó un lento sorbo de agua, sus ojos se cruzaron con los suyos, esperando el inevitable giro.
Caiden carecía de sutileza; sus intenciones eran evidentes para cualquiera.
Pero Daniela optó por fingir ignorancia, permaneciendo en silencio unos momentos más.
Caiden espetó: «Si estás invirtiendo dinero en algún proyecto especulativo de IA, ¿por qué no redirigir parte de él al Grupo Harper? Es nuestra propia empresa».
«Estoy desbordada», respondió Daniela, con voz fría mientras daba otro sorbo.
Caiden luchó por ocultar su irritación, con la mandíbula apretada mientras trataba de mantener la sonrisa.
—Entiendo que estés desbordada. Pero considera esto: tú inviertes y yo dirijo el barco. ¿Qué dices?
Sus ojos brillaban con esperanza, esperando que ella dijera que sí.
En cambio, la respuesta de Daniela fue cortante.
«¿Crees que puedes manejarlo? El Grupo Harper fue una vez un titán aquí. Su declive bajo tu supervisión no es un misterio. Me estoy mordiendo la lengua ahora, así que no me presiones, o podría simplemente deletrearlo».
La cara de Caiden se congeló.
Ella estaba claramente señalando sus fracasos en la dirección de la empresa. Él nunca deseó realmente el timón; el negocio sangraba dinero, y a diario Katrina y Joyce le picoteaban para que les diera más. Se dio cuenta, quizás demasiado tarde, de que Brylee había sido la columna vertebral de sus finanzas.
Este pensamiento era incómodo, y lo hizo a un lado, mirando a Daniela con una leve indignación.
«Si no confías en mí, toma las riendas tú mismo. Invierte miles de millones en Harper Group como hiciste con esa empresa tecnológica. No veo por qué no podemos resucitarla». Mientras hablaba, sus ojos se dirigieron a la escalera. Pensó que el gesto pasó desapercibido. Pero Daniela lo captó al instante.
Al girarse hacia las escaleras, vio dos sombras alargadas. Su sonrisa fue gélida.
«Muy bien. Si ese es tu deseo, no tengo objeciones».
Caiden se sorprendió por su rápida aquiescencia. Después de una pausa, preguntó incrédulo: «¿Estás de acuerdo?».
Daniela asintió.
«Acabo de decirlo».
En ese momento, la puerta principal se abrió de golpe y Cedric entró, trayendo consigo un escalofrío. Su expresión tensa se suavizó al ver a Daniela.
«Daniela».
La inquietud de Caiden se intensificó con la llegada de Cedric, temiendo que sus planes se vieran alterados. Se apresuró a continuar: «Entonces, ¿cuánto estás pensando invertir en Harper Group?».
Caiden notó que Cedric se colocaba junto a Daniela.
La mirada de Cedric se fijó en ella como si descifrara un rompecabezas.
Ella mantuvo el tono sereno.
«Lo que consideres necesario,
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