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Capítulo 587:
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Ryland se sintió desconcertado, sus ojos se llenaron inmediatamente de preocupación.
Rápidamente se acercó a ella, con voz urgente.
«Renee, ¿qué pasa? ¿Te encuentras bien?».
Renee respiró hondo, sintiéndose un poco incómoda por mostrarse tan sentimental.
«Lo siento, Ryland. No he estado ahí para ti estos últimos días».
«¿Qué pasa? ¿Por qué dices esto de repente? ¡Estoy bien, de verdad! ¡Últimamente me ha ido muy bien!».
«Tú y Claude…».
La sonrisa de Ryland se desvaneció y una pizca de tristeza cruzó sus ojos. Pero desapareció tan rápido como apareció, sustituida por una sonrisa forzada.
—Oh, eso es agua pasada. Hay muchos hombres ahí fuera…
Renee negó suavemente con la cabeza y le dio una palmada tranquilizadora en el hombro.
«No tienes que hacerte el duro. Sinceramente, solo quiero que sepas que si tú y Claude volvéis a estar juntos, no me importará en absoluto. Lo que más deseo es que seas feliz».
Ryland bajó la cabeza, en silencio durante un momento, con la voz cargada de emoción.
«Él es importante para mí, pero te hizo daño. No puedo… No puedo permitir que te vuelva a pasar algo similar por su culpa».
Levantó la mirada, con los ojos llenos de determinación.
—Renee, eres como de mi familia. Haría cualquier cosa por ti.
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—Qué tonto. —Renee se rió suavemente.
—Tú también eres como de mi familia. Así que… si él todavía no ha renunciado a recuperarte, significa que realmente te valora y se preocupa por ti. Si tú sientes lo mismo, sé valiente y ve en busca de tu felicidad.
—Renee… —La voz de Ryland se quebró y, sin decir nada más, se derrumbó en sus brazos, abrumado por la emoción, como un niño que busca consuelo.
Mientras Ryland lloraba en sus brazos, Renee sonrió y le dio unas palmaditas suaves en el hombro para calmarlo. Levantó la vista y, para su sorpresa, vio a Claude de pie a poca distancia.
Cuando Claude se fijó en que los dos se abrazaban, sus ojos se llenaron de nostalgia, pero no hizo ningún movimiento para acercarse. Renee le dio un suave golpecito a Ryland, indicándole que levantara la vista.
Ryland giró la cabeza y, cuando vio a Claude, su cuerpo se tensó. Instintivamente, se apartó de Renee, con el rostro aún mojado por las lágrimas y los ojos llenos de emociones contradictorias.
Renee le dio una suave palmada en el brazo.
—Ve y habla con él.
Ryland dudó un momento antes de preguntar:
—¿Y tú qué? ¿Vas a volver?
Renee sonrió levemente, con tono firme.
—Me voy a Orlando. Estaré bien por mi cuenta.
Renee se dio la vuelta para marcharse, pero una voz la detuvo en seco.
«Renee».
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