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Capítulo 416:
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Jarrod bajó la mirada sin decir nada.
Bryce dudó antes de volver a hablar.
«Señor, ¿deberíamos continuar?».
Jarrod levantó la cabeza y clavó sus agudos ojos en su secretario. El hombre se puso tenso.
Con voz grave, Jarrod preguntó:
«¿Alguna novedad sobre la señorita Payne?».
«No, señor. Sigue pasando la mayor parte del tiempo de compras y en bares. Nada fuera de lo normal». Tras una breve pausa, Bryce añadió:
«Sin embargo, hay una cosa…».
Jarrod le lanzó una mirada significativa, indicándole que continuara.
«La secretaria del señor Payne ha llegado a Tofral».
Jarrod frunció el ceño.
—¿Cuándo?
—Esta misma tarde. Aterrizó hace menos de dos horas.
Jarrod asintió, reconociendo la eficiencia del informe.
—¿Con quién se ha reunido hasta ahora?
—Salió del aeropuerto y se dirigió directamente al hotel. Por ahora, no hay constancia de que se haya reunido con nadie.
Mientras hablaban, sonó el teléfono de Bryce. La llamada era de la recepcionista. Sin demora, respondió.
«Sr. Wilde, hay una mujer aquí que dice ser la secretaria del Sr. Payne. Quiere ver al Sr. Doyle».
Bryce miró a Jarrod, que ya había oído el anuncio. Entrecerró ligeramente los ojos, con un destello de cautela, antes de esbozar una leve sonrisa burlona. Asintió levemente con la cabeza.
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Unos instantes después, se oyó un suave golpe en la puerta. Bryce la abrió y apareció una joven vestida con un elegante traje de chaqueta a medida. Su maquillaje era impecable y su mirada era penetrante, rebosante de confianza.
—Sr. Doyle, es un placer…
—Conocerle —dijo con una ligera reverencia. Su tono era sereno y firme, sin la deferencia habitual de una secretaria.
«Soy Devyn Molina, la secretaria del señor Damir Payne».
Jarrod permaneció sentado, recostándose en su silla mientras la estudiaba. Tras una breve pausa, dijo
«¿Damir Payne? Me temo que no lo conozco».
Una sombra de descontento cruzó el rostro de Devyn, pero mantuvo la compostura. Sin perder el ritmo, sacó un documento de su maletín y lo colocó sobre el escritorio.
—Sr. Doyle, este es un gesto de buena voluntad del Sr. Payne. Después de leerlo, lo entenderá.
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