✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 914:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Sus brazos la rodearon con más fuerza, abrazándola con ternura protectora mientras murmuraba: «Brinley, voy a apreciarte durante el resto de mi vida».
En los días siguientes, Austin despejó su agenda sin dudarlo, reduciendo su vida a lo que más importaba y manteniéndose firmemente a un lado de Brinley.
Caminaba con ella por el patio durante las horas más tranquilas del día, adaptando su paso al de ella, salpicando el aire con anécdotas desenfadadas de la oficina —pequeños momentos ridículos sin otro propósito que hacerla reír—. A la hora de comer, se negaba a delegar. Se arremangaba y se metía él mismo en la cocina, probando y ajustando, recordando sus preferencias hasta el más mínimo detalle, asegurándose de que cada plato pareciera hecho para ella. Por la noche, cuando la casa se sumía en el silencio, él se quedaba sentado junto a la cama, con voz baja y firme mientras leía en voz alta: historias destinadas tanto a Brinley como al niño que crecía en su interior.
Rodeada de un cuidado tan atento, el dolor hueco en el pecho de Brinley fue aflojando poco a poco su agarre. Los bordes afilados de la pérdida se embotaron, sustituidos poco a poco por una calidez que se instaló en lo más profundo de su ser.
Y, sin embargo, en la quietud de ciertas noches, cuando el sueño se negaba a llegar, sus pensamientos vagaban —sin que ella lo quisiera— hacia su hermano, desaparecido sin dejar rastro. En esos momentos, la nostalgia volvía a colarse, silenciosa y pesada.
Austin se dio cuenta. Siempre lo hacía. Captaba cada vez esa breve distancia en su mirada, pero nunca lo mencionaba en voz alta. En cambio, se mantenía más cerca, hablaba más, llenaba sus días con distracciones amables, cuidando de no dejarla sola el tiempo suficiente como para que se sumiera en esas sombras.
Mientras tanto, Félix estaba totalmente absorto en los preparativos para la próxima carrera por invitación. El evento de nivel A en Gildensun era uno de los más prestigiosos del país, atrayendo a corredores de élite de todos los rincones, y esta vez Félix había llegado ardiendo en determinación, decidido a dejar huella.
𝘓а 𝘮е𝘫o𝗿 𝗲𝘅𝘱е𝗿𝘪𝘦n𝖼і𝘢 d𝘦 l𝘦ctu𝗿a en 𝗇𝘰v𝘦𝗹а𝗌4𝗳𝘢ո.cо𝗆
El día antes de la carrera, fue temprano al circuito para familiarizarse con el trazado. Preocupada por que pudiera esforzarse en exceso, Clarice insistió en acompañarlo.
El circuito estaba lleno de ruido: el rugido ensordecedor de los motores rasgando el aire. Vestido con el equipo de carreras profesional, Félix se acomodó en el asiento del conductor, con el casco bien ajustado, la mirada aguda y concentrada, como un depredador evaluando su terreno. En el momento en que el motor arrancó, el coche se lanzó hacia delante, devorando la distancia en segundos. Atravesó el circuito a toda velocidad: curvas limpias, derrapes controlados, acelerones sincronizados a la perfección. Cada movimiento era decisivo, cada maniobra fluida, como si el coche y el piloto compartieran el mismo pulso.
Desde la tribuna, Clarice observaba con el corazón en un puño. El orgullo se mezclaba con la tensión nerviosa mientras seguía con la mirada la silueta borrosa que pasaba a toda velocidad. Levantó el teléfono y tomó fotos una tras otra, con una sonrisa que se dibujaba en sus labios por mucho que intentara contenerla.
.
.
.