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Capítulo 335:
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Divertida por su actuación, Brinley se acercó con paso firme y le arrebató el teléfono de la mano antes de que pudiera reaccionar.
La pantalla brilló: no era una llamada, solo un juego.
Felix se sonrojó. Se rascó la nuca y miró hacia la ventana.
Austin se sentó cerca, observando a Felix con calma. «¿Tienes mucho entre manos?».
Felix se puso tenso. «La verdad es que no, solo estaba…».
Antes de que pudiera terminar, Austin lo interrumpió con naturalidad. «Si tienes tanto tiempo libre, ¿debería presentarte a alguien?».
Brinley y Félix se quedaron en silencio, tomados por sorpresa.
Brinley lo captó rápidamente: Austin se estaba vengando de Félix por irrumpir antes, tratando de mantenerlo ocupado para que no hubiera más interrupciones.
Félix, captando la indirecta, agitó las manos frenéticamente. «¡Ni hablar, Austin! Estoy bien soltero. No busco el amor».
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Brinley puso los ojos en blanco ante su declaración.
Al ver a Felix tan firme, no pudo evitar pensar en la historia de su familia. Su madre había muerto joven, dejando a su padre para criarlos solo, sin volver a casarse nunca. Su hermano mayor era tan distante y reservado que no tenía novia; ni siquiera tenía amigas. Incluso Félix era un firme defensor de la soltería.
A veces le parecía que la familia giraba en torno a ella: su padre la adoraba, su hermano mayor la protegía, Félix se apoyaba en ella. Y ahora Austin la apreciaba.
Sin embargo, su desinterés por el amor seguía preocupándola, aunque sabía que no podía forzar el cambio. Solo podía dejar que la vida siguiera su curso.
Cambiando de tema, preguntó: «¿Cuándo dijo Miguel que terminarían las reparaciones del club?».
Félix respondió con entusiasmo: «Miguel me ha enviado un mensaje esta mañana. Hoy están retirando el equipo dañado y el nuevo ya está de camino. Lo instalarán en tres días, así que el entrenamiento va según lo previsto para la semana que viene».
«Me alegro», suspiró Brinley, aliviada. Luego añadió: «Tómatelo con calma en casa por ahora y no vayas al club hasta que te hayas recuperado del todo».
Félix quiso protestar, pero sabía que ella lo decía por su bien, así que asintió. «Entendido».
Austin miró su reloj y le dijo a Brinley: «Tengo una reunión esta tarde, así que me voy a la oficina. Pasaré a recogerte para cenar esta noche».
Brinley asintió sin protestar. «Claro. Conduce con cuidado».
Austin le dio un suave beso en la frente, le hizo un gesto de asentimiento a Félix y se marchó.
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