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Capítulo 109:
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Por la mañana, la noticia se había extendido. Los curiosos aldeanos llegaron uno tras otro, ofreciéndose a ayudar a Nettie a localizar a la mujer fugitiva.
«La mordió una serpiente venenosa», les dijo Nettie, con voz urgente. «No puede haber ido muy lejos. Por favor, ayúdenme a buscarla».
Los aldeanos de Nortown se unieron y organizaron inmediatamente una búsqueda.
El pueblo descansaba en una hondonada natural, con una forma curvada hacia dentro, como si estuviera anidado en el fondo de un cuenco.
Su paisaje daba la sensación de ser un rincón escondido del mundo. La única salida era una carretera estrecha que serpenteaba a través de las montañas.
Esa carretera no estaba desprotegida. Los aldeanos se turnaban para vigilarla, asegurándose de que ningún forastero pudiera escapar sin ser visto.
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La mayoría de los que intentaban huir elegían las montañas, convencidos de que podrían escapar a través del denso bosque.
Pero eso era solo una fantasía.
Allison había estado moviéndose toda la noche, deteniéndose solo cuando su cuerpo le pedía descanso. Había perdido la noción de la distancia que había recorrido, pero lo único que tenía en mente era seguir adelante.
Cuando los primeros indicios del amanecer se deslizaron por el cielo, una frágil sensación de alivio la invadió.
Los dos pepinos habían desaparecido hacía tiempo. Para mantenerse en pie, había recurrido a comer frutos silvestres que encontraba por el camino.
Afortunadamente, sabía cómo sobrevivir en la naturaleza. Recorrer senderos irregulares y localizar plantas comestibles le resultaba natural.
Esas frutas no solo saciaban su hambre, sino que también la mantenían hidratada. Sin ellas, no habría aguantado tanto tiempo.
Aun así, descansar era un lujo. Cada pausa era breve, lo justo para recuperar energías antes de volver a ponerse en marcha.
De repente, un leve susurro rompió el silencio. Allison se quedó paralizada, contuvo la respiración y aguzó el oído para captar cualquier indicio de sonido. Lo que sucedió a continuación le hizo palidecer.
Sin pensarlo dos veces, rodó por la pendiente cercana y se pegó al suelo.
Percibió el leve crujir de pasos sobre la hierba, lo que indicaba que se acercaba más de una persona.
¿Cómo habían conseguido localizarla tan rápido?
Apretó con fuerza el cuchillo de cocina y sintió cómo le latía el pulso en los oídos.
Había pasado toda la noche avanzando, pero, de alguna manera, ya estaban justo detrás de ella. ¿Había estado caminando en círculos todo este tiempo?
La constatación la heló hasta los huesos.
Esas personas conocían el terreno como la palma de su mano. Habían vivido allí toda su vida. ¿Qué posibilidades tenía de escapar?
Apretó la mandíbula y se mantuvo agachada, sopesando en silencio sus opciones.
Allison escuchó con atención: había al menos cinco personas cerca. ¿Los otros equipos de búsqueda ya habían peinado el resto del bosque? ¿Habían cubierto todos los caminos?
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