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Capítulo 624:
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El trío mantuvo la mirada fija en la puerta del quirófano. Después de una agonizante espera, la luz de la sala se atenuó por fin.
La puerta del quirófano se abrió con un chirrido, lo que llevó a Sean a precipitarse hacia delante.
«Doctora…», comenzó, con la voz entrecortada al ver aquellos ojos familiares.
Alguien se apresuró a ponerse detrás de él y lo empujó a un lado.
«Doctora, ¿cómo está el paciente que está dentro?».
«Doctora, ¿cómo está mi hijo? ¿Está bien?».
El médico se vio inmediatamente rodeado por familiares ansiosos.
Informó rápidamente sobre el estado del paciente, lo que provocó que la multitud rompiera a llorar.
«Estaba bien cuando se fue esta mañana. ¿Cómo le ha pasado esto?».
«Solo tiene 34 años, con tanto por delante. Pobre hijo mío…». El corazón de Joanna se encogió. La persona que sollozaba era claramente un familiar del paciente que estaba en el quirófano. Norah no estaba dentro.
«Sean, ¿tienes noticias de Norah?».
«Está bien», dijo Alice, con un tono de alivio. «Sí, Norah está bien», repitió Sean, acomodándose en su silla, con un comportamiento relajado.
Joanna, todavía desconcertada, preguntó: «¿Cómo lo sabes? ¿Dónde está Norah?».
Joanna estaba preocupada, sin saber el estado de Norah, pero la calma de Alice y Sean solo aumentaba su ansiedad.
«La doctora que acaba de salir es Norah», explicó Alice, señalando a la doctora que consolaba a la familia. «La reconocí en cuanto salió». Incluso con la mascarilla puesta, Alice sabía que era Norah.
«Estoy segura de que es Norah».
Joanna, preocupada por el paciente en el quirófano, no había prestado atención al médico. Ahora, miró de cerca y reconoció a Norah también. «¡Oh, es Norah! ¡Está a salvo!».
Exclamó aliviada, su rostro se suavizó. Saber que Norah estaba a salvo la reconfortó.
Norah regresó rápidamente al quirófano. Afuera, la gente seguía llorando junto a la puerta. Una enfermera les recordó amablemente que bajaran la voz, pero todos lo entendieron.
Su dolor era comprensible. Es natural llorar la pérdida de un ser querido. Solo necesitaban algo de tiempo para aceptar la verdad.
Los tres se quedaron en el hospital durante más de dos horas, esperando a que Norah terminara su turno.
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