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Capítulo 592:
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Kayla abrió los ojos con asombro y jadeó: «Sean…».
Kayla se dio cuenta de que su relación era mucho más fuerte de lo que había pensado. No pudo evitar preguntarse cómo podía Norah merecer a Sean. Desde su primer encuentro, Kayla había tachado a Norah de arrogante y no se había encariñado con ella en absoluto.
Matteo le dio a Susanna una palmada tranquilizadora en la espalda y se volvió hacia Kayla. «Kayla, no empañemos el ambiente. ¿No es una ocasión feliz reencontrarse con Susanna y Sean?». La inesperada cantidad de desacuerdos lo tomó por sorpresa. Era bastante frustrante.
Kayla apretó suavemente la mano de Nancy mientras hablaba. —Solo estoy presentando a Nancy a todo el mundo… No he hecho nada malo. De hecho, la señorita Wilson ha estado diciendo cosas para crear una brecha entre Sean y yo.
Aunque su voz era suave, se oía en toda la sala.
Susanna sollozó, arrugando el pañuelo que tenía en la mano antes de tirarlo a la papelera con un ademán dramático. —Todos sabemos quién es la verdadera alborotadora —murmuró.
Nancy, buscando consuelo, se acurrucó más cerca de Kayla.
La sonrisa de Norah era tensa. Sean le había asegurado que sus padres eran tranquilos, pero claramente, la percepción no siempre era la realidad. Su padre parecía amable, pero su madre era otra historia. Su desdén, sutil y descarado, era inconfundible.
Una leve risita escapó de los labios de Norah. ¿Era su origen lo que desaprobaban, o algo completamente distinto?
En cualquier caso, no iba a ser un felpudo. Cuando llegara a su límite, se iría.
«Disfruta de tu tiempo en familia, Sean», le dijo a Sean, con un tono de voz que dejaba entrever una pizca de dureza. «Yo vuelvo para hacerle compañía a Alice».
Con un guiño a Sean y una mirada persistente a Nancy, una mujer con más profundidad de lo que inicialmente parecía, Norah descubrió que Nancy era aún más manipuladora que Madeline.
Volviéndose hacia Susanna, le recordó amablemente: «Recuerda lo que te dije».
Con un «adiós» firme pero educado, Norah retiró suavemente su mano de la de Sean.
No se demoró, su partida fue resuelta, sin una sola mirada hacia atrás. La riqueza y el poder de la familia Scott no tenían ningún poder sobre ella.
La ira de Susanna hervía. Primero, su madre había traído a casa a una chica a la que apenas conocían, insistiendo en que era su hermana. Ahora, esta mujer exasperante había alejado a Norah con sus comentarios insensibles.
¡Su madre no tenía ni idea! ¿No sabía que Norah era una renombrada cirujana cardíaca en el Hospital Privado Silver Boulder, una doctora venerada como la «Doctora Sobrenatural» por muchos?
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